Monthly Archives: June 2015

El empleado zombie

El empleado zombie es aquel que acude arrastrando los pies¬†a un trabajo que siente que le¬†quita la vida poco a poco pero al que no puede renunciar, como una v√≠ctima de un sortilegio vud√ļ. Se le distingue por su forma de deambular y sus movimientos (a veces torpes, a veces agresivos) y por que gime y se lamenta en un lenguaje que anta√Īo fue humano. Su¬†rostro y estado f√≠sico en general se deteriora de forma lenta pero inevitable. En el reducto de consciencia que resiste en el fondo de su mente, sabe que algo huele a podrido, pero no hace nada por cambiarlo. Ha renunciado a los sue√Īos, la ilusi√≥n y el talento que una vez tuvo, incluso ha renunciado a s√≠ mismo.

Muchas veces ha sido contagiado por su jefe.¬†Es m√°s, el empleado zombie¬†contagia esta misma enfermedad a su entorno, ya sean compa√Īeros j√≥venes a√ļn no contaminados, o incluso a su propia familia. Tiende a agruparse con otros empleados zombies alrededor de la m√°quina de caf√© bebiendo sin sed un l√≠quido infecto. Tambi√©n siente predilecci√≥n por agruparse en los atascos, las horas punta y el metro. Es m√°s peligroso de lo que su bajo nivel de energ√≠a aparenta: a veces se le ha visto vomitando una especie de bilis sangrienta sobre alg√ļn cliente o colaborador desprevenido o vulnerable.

Confunde sobrevivir con vivir, y lo que es peor, se ha convencido a s√≠ mismo con todo tipo de excusas razonables (soy muy viejo para buscar otro empleo, en todas partes cuecen habas, estoy obsoleto, tengo que pagar la hipoteca…) de que no hay remedio para su situaci√≥n. De hecho, su organizaci√≥n zombie le tiene esclavizado con un salario fijo con el que al cabo de su triste existencia podr√° con suerte pagar la hipoteca, los gastos, y los impuestos. Resignado, espera a la jubilaci√≥n como liberaci√≥n definitiva, con su cuerpo vagando por el mundo laboral mientras lo mejor de su mente y emociones se va transformando en un recuerdo a√Īejo. Mientras tanto, para evitar la podredumbre total y que pueda seguir acudiendo al trabajo, se le permite irse durante quince d√≠as al a√Īo de vacaciones durante los cuales por fin siente “esto es vida”.

¬ŅTal vez estoy dramatizando demasiado? Veamos algunos datos sobre esta epidemia:¬†El √ļltimo informe Gallup sobre satisfacci√≥n laboral revelaba un dato bastante alarmante:¬†Solo uno de cada ocho trabajadores en todo el mundo est√° contento con su trabajo. Y no es una encuesta realizada a la ligera, ya que se trata de resultados recogidos en 142 pa√≠ses y a 25 millones de trabajadores a lo largo del planeta. Los hay peores, pero Espa√Īa no sale muy bien parada. Hasta un 62 por ciento de los encuestados se muestran desconectados del trabajo que desempe√Īan, mientras que un 20 por ciento afirman sentirse muy desconectados. Solo un 18 por ciento est√° satisfecho. A nivel mundial el dato alcanza el 87 por ciento de personas ‚Äúdesconectadas emocionalmente de sus puestos de trabajo y con menos posibilidades de ser productivas‚ÄĚ.

¬ŅY si levantarse para ir a la oficina fuera algo apasionante? ¬ŅY si el dinero que percibimos fuera secundario? ¬ŅY si trabajar nos sirviera para ser m√°s felices? Creedme, aunque parezca un t√≥pico, para algunas personas esto es una realidad, porque no se levantan para ir a trabajar, sino que se levantan para ir a disfrutar. No significa que en cualquier trabajo no haya tareas m√°s o menos aburridas aunque necesarias o que actuemos de forma irresponsable, lo que quiere decir es que nos merecemos que con frecuencia podamos pensar “¬°Qu√© d√≠a tan genial! ¬°Y encima me pagan por esto!”

La buena noticia es que muchos hemos pasado por esta enfermedad, y los científicos han encontrado que existe una cura. Y lo mejor es que está a disposición de todos. De hecho no hay una cura genérica, sino que cada uno tiene que encontrarla en sí mismo. Los experimentos son concluyentes: no basta la vacuna de otro enfermo, cada uno debe desarrollar su propio sistema inmunitario.

Dicho esto, os lanzo otra pregunta: ¬ŅPor qu√© no nos movemos para estar junto a esos privilegiados? Desde luego que no es misi√≥n sencilla, pero se puede lograr.¬†No es un proceso f√°cil. A algunos nos ha llevado a√Īos de lucha, en contra de una sociedad zombie que espera que renuncies a tus ilusiones a cambio de “encajar”. √Ānimo a todos los aventureros que buscan su remedio.

Recomiendo la lectura del art√≠culo de Pilar Jeric√≥ del cual he partido para elaborar esta advertencia de salud p√ļblica. ūüôā

Shackleton en el Club Financiero Génova

Esta semana hemos hecho otra edici√≥n de la conferencia sobre “La expedici√≥n de Shackleton a la Ant√°rtida y liderazgo en situaciones cr√≠ticas“. P1070712

Esta vez ha sido en formato desayuno, con 20 directivos de recursos humanos, en un lugar privilegiado con vistas sobre Madrid, la azotea del Club Financiero Génova en la Plaza de Colón. Muchas gracias a Atisa y otros patrocinadores.P1070714

Durante dos horas hemos revivido la escalofriante epopeya de Shackleton y sus hombres en la lucha por la supervivencia, y aprendido algunas interesantes lecciones sobre liderazgo.