Monthly Archives: January 2017

¡Llega más alto! Introducción al Coaching outdoor con escalada. Jornada abierta.

El año pasado ya organizamos una jornada abierta con clientes, en la que vivimos la experiencia de usar la escalada como medio de aprendizaje de habilidades directivas. Se pueden trabajar mil temas: auto-confianza, miedos, trabajo en equipo, liderazgo, etc. Aquí y aquí se puede ver ejemplos.

El próximo día 5 repetimos, y ya nos quedan sólo 4 plazas a asignar por orden de inscripción. No hace falta ninguna forma física especial ni conocimientos previos. Basta con traer ganas de aprender y divertirse, y ropa deportiva.

Si quieres probar cómo combinamos el coaching outdoor con la escalada, avísanos rapidamente a info@revitalent.com

4 sencillas herramientas que garantizan más éxito y menos stress

Como primeros frutos de nuestro acuerdo de colaboración con AJE (Asociación de Jóvenes Empresarios), hemos propuesto un taller abierto, muy práctico y necesario para empresarios y profesionales.

También colaboramos ofreciendo mediante AJE nuestros servicios de Coaching y Mentoring. Porque no sólo las grandes empresas tienen derecho a un desarrollo directivo de calidad.

 

 

Trabajadores del conocimiento

Excelente artículo de Edu Sánchez en el cual nos habla de los trabajadores del conocimiento.  Un extracto:

  • Trabajar duro era más sencillo de valorar, de medir y de ejecutar para nuestros abuelos y padres. Si, lo tenían fácil (sólo de medir, por supuesto), trabajar duro era “producir más” (madrugar más, echar más horas, dejarse la piel). Y ese producir más era lo mejor para sacar a flote a su familia.Resultado de imagen de trabajar duro
  • Pero ese tiempo pasó y todo se ha complicado. La mayoría de nosotros no usamos nuestros cuerpos como sustitutos de las máquinas. Las máquinas hacen el trabajo físico. En nuestro tiempo, nosotros nos gastamos las horas sentados ante un escritorio.
  • En este punto, mis contertulios siempre me contestan lo de las 11 horas al día, el teléfono siempre dispuesto para contestar al cliente, al jefe (incluso en vacaciones), y esos e-mails respondidos en fin de semana, sin desconexión.
  • No. No estás trabajando duro, perdona, estas trabajando MUCHO (que es distinto).
  • En definitiva, no sirven los conceptos clásicos de productividad. La productvidad del trabajador del conocimiento es algo totalmente nuevo y desconocido. Y una de las claves de nuestra economía, de nuestras empresas y de los jefes será entender cómo medir en el trabajo y cómo generar valor a través de liderar a este tipo de trabajador tan peculiar.
  • Trabajar duro es dejar esa redundante cómoda zona de confort. Es dejar el trabajo y ponerte por tu cuenta. Es inventar un nuevo sistema, servicio o proceso en el departamento. Trabajar duro es tomar decisiones arriesgadas, sin certidumbre, sin consenso. Trabajar duro es correr riesgos aparentes. Es dejar el “statu quo” de la complacencia a un lado y hacer cosas que la competencia consideran inseguro; romper las creencias, las normas.
  • Resultado de imagen de trabajar duro¿Crees que las personas que hoy están cosechando éxitos o creando cosas fantásticas sólo lo hacen dedicando más horas que tú? Si esto fuera cierto, la receta es fácil. Pon antes el despertador. Ya lo tienes. El tema es que no trabajan sólo mucho, sino DURO.
  • Claro que es arriesgado, seguro que lo estás pensando. Para comenzar nos tocaría enfrentarnos con cosas que preferimos ni verlas: el miedo al fracaso, el miedo a destacar, el miedo al ridículo, el miedo al qué dirán, en definitiva el miedo al rechazo. Pero trabajando duro nos enseñará a enfrentarnos a estos miedos y dejarlos atrás. Eso sí, una vez superados, al día siguiente, tocará hacerlo otra vez, y otra, y otra.
  • Resultado de imagen de trabajar duroPero no lo dudes, cuanto más arriesgues, más seguro estarás. Te estás forjando un futuro a prueba de recesiones y tus hijos te lo agradecerán. Así que cuando saltes de la cama, temprano, todos los días y estés frente a tu escritorio, ya sabes, trabaja duro, suda la camiseta, asegura tu vida y tu futuro, merecerá la pena.

Además recomiendo los siguientes videos de Alejandro Pedralta, para todos los profesionales de RRHH que tengan que gestionar trabajadores del conocimiento en sus empresas o para quienes lo sean ellos mismos.

¿Somos realmente racionales?

Hoy proponemos una brillante conferencia de nuestro admirado Francisco Capella, en la que se demuestra que el ser humano dista mucho de ser ese agente perfectamente racional que supone la teoría económica clásica.

Nos ha sorprendido encontrarla porque está muy en la línea de nuestra conferencia: SorprendenteMente, que estamos ofreciendo de forma gratuita a un cliente cada mes. En nuestro caso lo hacemos más participativo y en vez de contar los experimentos los vivimos con el público, pero las ideas de fondo son similares.

Si no te interesa por curiosidad académica, te interesará por los sorprendentes experimentos y para evitar que te manipulen quienes sí conocen estos sesgos y limitaciones de la mente humana.

También teníamos otro post dedicado a estos temas apasionantes: Algunos hallazgos de psicología que explican por qué tomamos malas decisiones

Si quieres probar nuestra conferencia en tu empresa, reservala en info@revitalent.com (una edición gratuita cada mes por orden de solicitud y según disponibilidad).

La paradoja de la estupidez

Mats Alvesson y André Spicer en “The Stupidity Paradox. The Power and Pitfalls of Functional Stupidity at Work” plantean que lejos de ser centros de conocimiento intensivo la mayor parte de las principales organizaciones actuales se han convertido en máquinas generadoras de  estupidez.Resultado de imagen de estupidez funcional

En ellas se puede contemplar cómo personas inteligentes dejan de pensar y empiezan a hacer cosas estúpidas: dejan de hacer preguntas, no razonan sus decisiones y no prestan atención a las consecuencias de sus actos.

Algunas ideas clave:

  • En un estudio reciente realizado por psicólogos en la Universidad de Virginia halló que casi el 50% de las personas que entrevistaron estarían dispuestas a recibir electroshocks antes de sentarse y pensar durante un tiempo de 6 a 11 minutos. Este aborrecimiento del pensamiento independiente es también común en el ambiente laboral.
  • Resultado de imagen de estupidez funcionalLa estupidez funcional es la inclinación a reducir nuestra amplitud de pensamiento y centrarnos únicamente en los aspectos técnicos del trabajo. Hacemos nuestro trabajo correctamente pero sin reflexionar sobre su propósito o sobre un contexto más amplio. Sus víctimas continúan siendo capaces de realizar su trabajo pero dejan de hacer preguntas sobre el mismo. Se obsesionan con las apariencias superficiales, dejan de hacer preguntas y comienzan a obedecer las órdenes sin cuestionarlas nunca, no piensan en los resultados ya que se centran en las técnicas para hacer las cosas. Se convierten en expertas en hacer cosas que tienen “buena pinta”.
  • Las organizaciones fomentan la estupidez funcional de diversas maneras, como por ejemplo algunas cuentan con culturas que enfatizan la necesidad de estar orientados a la acción. El foco en el corto plazo hace que las personas se acostumbren a sacar su trabajo de ahora mismo sin pararse a pensar en cómo ello afecta al largo plazo.
  • En la mayor parte de las organizaciones no se están utilizando todas las capacidades de sus profesionales porque éstos se dedican a tareas rutinarias y poco complicadas.
  • La mayoría de directivos se guían por ideas llamativas o aceptadas en su entorno, independientemente de sus consecuencias. El ser humano tiende a evitar el esfuerzo intelectual de tomar buenas decisiones, y en su lugar se guía por intuiciones, sesgos, y creencias infundadas. En lugar de pensamiento complejo se dedican a ofrecer jergas superficiales, afirmaciones agresivas o visión de túnel. La reflexión, el análisis cuidado y el pensamiento independiente decaen.
  • Las ideas y prácticas  idiotas son aceptadas como válidas y con frecuencia recompensadas, penalizando a los que se atreven a manifestar sus reparos. Quien corre el riesgo de pararse a pensar suele ser interpretado como ser problemático, poco resolutivo o carente de compromiso.

Aquí podéis ver todo el brillante artículo de Isabel Carrasco.