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El gran apagón e «idiocracia» como documental

Bueno, ha sucedido lo que nos habían prometido con rotundidad que era imposible. El presidente del desgobierno de España, los directivos de Red Eléctrica, la SER y otros altavoces mediáticos habían declarado enfáticamente que no había ningún riesgo. Por suerte está grabado, pero no creo que sea necesario ponerlo aquí.

Hace tiempo que se ha convertido en un patrón: 11M, Covid, Filomena, volcán de la Palma, riada de Valencia, crisis de inmigración, guerra de Ucrania, etc. Después de hacer el ridículo, nuestras autoridades nos dicen que «no se podía saber», que han previsto todo correctamente y al mismo tiempo que van a tomar medidas para remediarlo. No habrá ninguna asunción de responsabilidades, si acaso algún cabeza de turco o se culpará a los rivales políticos, Franco o a Putin, o a los divulgadores de bulos, y dentro de poco nos olvidaremos con un nuevo escándalo o catástrofe.

¿Qué puede salir mal si desmantelamos centrales nucleares, térmicas y embalses, dependemos de las energías renovables y del suministro extranjero, ponemos a amigos de los políticos en todas las empresas públicas y organismos, tomamos decisiones técnicas con criterios políticos cortoplacistas, ignoramos a los técnicos, no invertimos en infraestructuras, etc.?

Me da igual si es por un fenómeno meteorológico, por un hackeo extranjero, por un error humano, o por lo que sea. Pagamos muy caros a todos nuestros dirigentes justamente para que eviten estas situaciones si es posible, avisen si hay riesgo y gestionen y reparen eficazmente si no se puede evitar. Los buenos líderes que toman buenas decisiones generan buenos resultados, y viceversa.

En el 2006 salió «Idiocracia«, una película cómica y políticamente incorrecta que refleja un futuro distópico en que todos se han vuelto idiotas. Dos personas actualmente mediocres que han hibernado por error despiertan y son los más inteligentes del mundo. Es una sátira del gobierno, cultura y sociedad de los EEUU. Recomiendo verla para reírse un rato, pero también como advertencia. Muchas personas dicen que va camino de convertirse en un documental.

En definitiva, no aprenderemos nada sobre toma de decisiones, liderazgo, estrategia, gestión de crisis, etc. Seguiremos haciendo las mismas cosas con las mismas personas y los mismos sistemas y, por lo tanto, obtendremos los mismos resultados con las siguientes catástrofes.

Excepto los inteligentes lectores del blog, con quienes ya hace tiempo que compartimos aprendizajes y reflexiones. En este sentido, recomiendo algunos posts relacionados:

Las inundaciones de Valencia: el precio de las malas decisiones, liderazgo y sistemas organizativos

The broken window fallacy, Troyan horse ideas, and how to avoid making terrible economic decisions

La crisis de los misiles de Kennedy – Toma de decisiones estratégicas en incertidumbre

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¿Es el coronavirus un «cisne negro»?

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La estupidez, cómo reconocerla y qué hacer con ella

Descifrando nuestro mayor enemigo: la estupidez

La paradoja de la estupidez

Why Do So Many Incompetent Men Become Leaders?

Gestión de crisis – Entrevista con Antonio Bolaños, ex Director Ejecutivo de la Volvo Ocean Race, parte 1

Gestión del cambio en entornos VUCA – Entrevista con Antonio Bolaños, ex Director Ejecutivo de la Volvo Ocean Race, parte 2

El 63% de los profesionales admite haber cambiado de empleo porque no se sentía alineado con el liderazgo de su empresa

Desde hace décadas en los entornos de RRHH venimos predicando en el desierto que los profesionales no se van de sus empresas, se van de sus jefes. Otro dato más para respaldarlo es este estudio Robert de Walters denominado Principales tendencias globales de talento’ y reflejado en un artículo de Foro Recursos Humanos.

Algunas ideas clave:

  • Dos tercios de los profesionales (63%) han admitido que una de las principales razones para dejar su anterior empleo fue la falta de «conexión» con el equipo directivo.
  • Además, el 68% afirmó que su salida se debió a «promesas vacías» por parte del equipo de dirección, ya que los profesionales sienten que los líderes que no cumplen lo que dicen erosionan su confianza.
  •  Las empresas que cuentan con un enfoque organizacional centrado en las personas o people first tienen un 50% más de probabilidades de fidelizar al mejor talento, y además, multiplican por 2,6 veces las probabilidades de cumplir sus objetivos de negocio.

En el citado estudio, cuando se les preguntó cuáles son los rasgos comunes de un liderazgo deficiente o poco auténtico, los profesionales enumeraron:

  • Falta de transparencia (72%). Los profesionales pierden la confianza en los líderes que retienen información o no explican las decisiones tomadas.
  • Inconsistencia (66%). Los líderes que dicen una cosa pero hacen otra tienen dificultades para ganar respeto a largo plazo.
  • Evitar la responsabilidad (44%). No admitir errores o no asumir responsabilidades lleva a una cultura de culpabilización.
  • Ignorar el bienestar de los empleados (30%). Los líderes que priorizan el beneficio del negocio sobre las personas, crean un ambiente laboral tóxico.
  • Micromanagemen (28%). La falta de confianza en las habilidades de los profesionales puede afectar directamente a la innovación y la motivación.
  • Favoritismo (22%). Un trato desigual entre los miembros del equipo fomenta el resentimiento y la desconexión.

Pero en la mayor parte de las empresas siguen sin detectar y gestionar sistemáticamente a los malos líderes, y creyendo que invertir en las personas es malgastar el dinero. La buena noticia es que la oportunidad es evidente para aquellas empresas que sí utilicen su gestión de personas como ventaja competitivas.

The Thinking Skills That Will Set You Apart as a Leader

According to my experience, organizations tend to do very stupid things; collectivelly they are less intelligent than most of the individuals in them. Another observation is that organizations tend to reflect the virtues and defects of their leaders.

The conclussion is clear: people tend to work without thinking much, and the responsibility lies on their leaders. Are they dumb? No, or not more than the average. In fact, they usually are more intelligent than normal employees. And they are experts in their field. But they often lack some critical thinking skills that are much needed in VUCA environments. And these skills are never tought in the education system, nor in companies.

Only a few times I’ve had the chance to train managers on thinking and decision making skills. Am I the only one who realizes that there’s a need to improve the thought process of leaders? Their ego makes them think that they are already smart enough. So I was very relieved to find this very interesting article at Harvard Business Review. Here’s a summary:

What does it mean to add value? Adding value arises not just from solving a problem, but from solving the right problem, in ways that no one expected, to arrive at an even better outcome.

These kinds of solutions don’t come from our everyday ways of thinking. They come from expert thinkingcritical thinkingstrategic thinking, and systems thinking—skills that consistently make it on those ubiquitous lists of things leaders at every level have to be really good at to meet the challenges of the future.

If you’re a leader looking for your company to add value for clients and customers, or a manager looking for ways your team can add value, you need to be building these skills in your people. The problem for many leaders and managers, however, is that when we use terms like expert, critical, strategic, or systems thinking, too often we don’t know when to apply or even how to define them.

The authors explore these four distinct types of thinking skills in depth, including what they mean and when they should be used, along with some tips for using AI tools as a thinking partner.

  • Expert thinking is rooted in deep knowledge in a particular field, developed through years of experience, training, and consistent practice. Use it when a situation requires a quick, automatic response based on a well-defined set of rules, or when prior experience and knowledge can offer a clear path forward.
  • Critical thinking pushes you to pause and question assumptions. Instead of reacting quickly, you stop and analyze. Use it when experts disagree on a solution, when traditional approaches fail to solve a problem, or when the symptoms of a problem keep recurring.
  • Strategic thinking is about taking a long-term, high-level perspective, looking beyond the immediate situation. Use it when making big decisions with long-term consequences, thinking about your team’s future, or trying to anticipate how market forces and customer needs might change.
  • Systems thinking is the ability to see the interconnectedness of all the problems at hand. Use it when you need to understand a complex situation or want to identify patterns and relationships within your organization or industry.

It’s just as important to recognize that thinking skills are unlikely to be honed organically, because most of these ways of thinking are not natural. We have to deliberately engage in them. In other words, they’re not what our brains do on autopilot. (And let’s not kid ourselves: Our brains are on autopilot, out of necessity, most of the time. That’s not necessarily a bad thing.)

I encourage you to read the whole article here, and think about it. Also share this article with those you consider will appretiate it. And if you want to improve the thinking skills of your leaders, let’s talk.

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Cómo conseguir que los CEOs valoren a su departamento de RRHH

Uno de los retos críticos (y frecuentemente fracasados) de los directores de RRHH es posicionarse y ser valorados por otros directivos, especialmente de sus CEOs o Directores Generales. Resulta difícil dejar de ser vistos como ejecutores administrativos de tareas operativas y pasar a ser percibidos como estrategas que aportan valor.

Es cierto que muchas veces los altos directivos tienen una mentalidad cortoplacista, de silo, materialista o inhumana, pero también es cierto que muchas veces desde RRHH comunicamos muy mal o no somos capaces de posicionarnos en el comité de dirección.

Por eso me pareció interesante un gráfico que agradezco a mi amigo y cliente Paco. No parece tener una base estadística, ni venir de un informe fiable, ni encuentro la fuente, pero me parecía interesante para darnos que pensar.

A los CEOs no les importa si RRHH:

  • Mantienen actualizados sus archivos de personal o sus manuales de RRHH
  • Conocen al detalle la legislación laboral
  • Mandan encuestas de cultura
  • Planifican eventos sociales
  • Gestionan horarios

En cambio sí valoran si RRHH hace otras cosas:

  • Crean candidaturas que atraen talento, no sólo descripciones de puestos
  • Convierten las salidas de personas en aprendizajes valiosos
  • Predicen y previenen la falta de habilidades antes de que afecten al negocio
  • Detectan a futuros líderes antes que la competencia
  • Hacen que los movimientos de personas mejoren el negocio
  • Afrontan y gestionan rápidamente a las personas con bajo rendimiento
  • Construyen equipos mejores que los de los competidores

No significa que sólo haya que enfocarse en las segundas y dejar las primeras. La reflexión interesante es que a menudo nos perdemos en tareas que creemos necesarias, pero que no generan la percepción de aportación de valor para el negocio.

¿Estamos confundiendo nuestras prioridades desde RRHH? ¿Cuánto tiempo dedicamos a las mil tareas y peticiones que afrontamos? ¿El Director de RRHH es capaz de encontrar tiempo para enfocarse en tareas estratégicas y delegar las operativas? ¿Qué y cómo comunicamos hacia otros directivos? Y tú… ¿Qué opinas?

Los niños perdidos: cómo hemos expulsado de la sociedad a una generación de hombres jóvenes

Cada poco nos insisten con titulares sobre la famosa brecha de género. Luego, de forma secundaria, hay noticias que salen como anécdotas, pero que en realidad siguen un patrón común.

  • Tiroteos en escuelas, robos, violencia, crímenes de todo tipo
  • Fracaso escolar
  • Trabajos poco cualificados e ingresos decrecientes
  • Adicciones y evasión del mundo real
  • Suicidios

El patrón es que todo esto está protagonizado por hombres jóvenes mal integrados en nuestra sociedad.

¿Qué está pasando con nuestros hombres jóvenes? ¿Qué sociedad estamos creando en la que muchos de ellos no encajan? En la loable búsqueda de la igualdad de oportunidades para las mujeres ¿estamos dañando a los hombres?

Recientemente encontré un estudio estremecedor que recomiendo leer con atención: «The lost boys: how a generation of young men fell behind women on pay. A sobering report details their struggles before primary school even begins, a dearth of role models and the decline of blue-collar jobs.» Está hecho en UK, pero muchas de las tendencias también son válidas en cierta medida aquí.

Algunas conclusiones y datos escalofriantes:

  • Los hombres jóvenes están fracasando en una medida desproporcionada en el sistema escolar. 75% de los expulsados por el sistema escolar (en el que curiosamente las mujeres predominan enormemente) son varones y en las universidades británicas hay 3 mujeres por cada 2 hombres.
  • También hay una caída significativa en la proporción de hombres que encuentran trabajos cualificados y por lo tanto en sus salarios. Eso hace que tengan que les cueste más tiempo independizarse.
  • Ellos protagonizan y sufren mayormente la marginalidad, el crimen (90% de las víctimas de homicidio), la cárcel (96% de los reclusos) y el suicidio (tres veces y media más probable que las mujeres).
  • La cultura, el sistema educativo y los medios de comunicación muestran lo masculino bajo una perspectiva negativa: toxicidad, violencia, ridiculización de los valores y personajes tradicionalmente masculinos, etc.
  • Los hogares sin una figura paterna de referencia (1/5 de las familias británicas) hacen mucho más probable todos los síntomas mencionados. 76% de los niños en custodia tienen un padre ausente.

También recomiendo una interesante conversación entre Peterson y un experto en este tema, Warren Farrell. Si tienes hijos o sobrinos varones, te interesará.