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La crisis del Real Madrid y la tragedia de los sistemas sin bucle de feedback

No se trata de un club o persona, sino de sistemas

Hace unas semanas publiqué un post que ha tenido bastantes vistas: La crisis del Real Madrid, explicada desde las ciencias sociales. Recomiendo que le eches un vistazo si no lo has hecho ya.

Después, Florentino Pérez salió en una rueda de prensa lamentable, en la que echó la culpa a todos de conspirar contra él y contra el Real Madrid (mezclando ambas cosas como indisolubles) y convocando unas elecciones anticipadas (cuyos criterios para presentarse como candidato son tan limitantes que sólo él los puede cumplir) como táctica para recuperar la iniciativa en la crisis y reforzar su poder.

Aclaro que no ataco ni defiendo a ningún club ni persona. Me gusta el buen fútbol venga de donde venga, pero me dejan bastante indiferentes los juegos de poder, el tribalismo identitario, la manipulación de masas y los negocios sucios tan frecuentes en el fútbol profesional. Mi reflexión viene por otro ángulo: el peligro de cualquier sistema organizativo o persona que carecen de un bucle de retroalimentación (feedback).

Los cuentos clásicos ya nos advertían con la fábula del rey desnudo, pero las empresas se empeñan en no aprender de la tradición. Más allá del caso concreto, hagamos un análisis desde la teoría de sistemas.

Sistemas abiertos sin bucle de control

Empecemos por una analogía mecánica / biológica. Una máquina o un ser vivo no inteligentes hacen lo que están programados para hacer. Un motor gira y gira (hasta que se queda sin aceite o combustible), un robot se mueve siempre igual (aunque se descalibre), un pez siempre muerde el cebo (aunque ya haya picado el anzuelo antes), etc. Cumplen una función ciegamente, con mayor o menor acierto, hasta que no pueden hacerlo.

Y el feedback (retroalimentación) lo reciben con su persistencia o desaparición en el tiempo. La mayoría de seres vivos poco sofisticados tienen una estrategia de pervivencia que consiste en hacer múltiples copias de sí mismos (cada una un poco diferente) dejar que se mueran la mayoría y que sólo sobrevivan las más adaptadas al entorno cambiante y cruel. Es la selección natural.

El individuo no aprende, pero el linaje sí tiene un feedback y se adapta. Las máquinas ni siquiera son capaces de hacerlo sin intervención externa.

Feedback e individuos inteligentes

Los animales con más inteligencia tienen otra estrategia adicional: aprender en la vida del individuo. Los elefantes, cetáceos, cuervos, chimpancés, y algunos humanos (una minoría), son capaces de adaptar sus comportamientos cuando los resultados demuestran que son desadaptativos. Lo cual es mucho más eficiente que matar al individuo cada vez que se equivoca (al menos en el caso de animales grandes con cuerpos biológicamente caros de generar). Pero para aprender, necesitamos feedback.

No nos damos cuenta de la importancia del feedback hasta que lo perdemos. Intenta atarte los zapatos con guantes, o desplazarte por tu calle a ciegas. De hecho, hay una terrible enfermedad (analgesia congénita) que consiste en la ausencia de dolor. Parece una ventaja, pero quienes la padecen suelen morir en la infancia o sufrir todo tipo de complicaciones de salud por su incapacidad de detectar el dolor. De la misma manera, los niños malcriados a quienes nunca se ha puesto límites se convierten en adultos mal adaptados al trabajo en equipo. Esto también es aplicable a jugadores como Mbappe o Vinicius. 😉

Yendo más lejos, algunos humanos incluso son capaces de aprender de los errores y aciertos ajenos, de los aciertos no merecidos, y de los aciertos parciales pero mejorables.

Ese es nuestro superpoder: podemos generar y matar en nuestra mente mil ideas malas para quedarnos con una buena, sin morir nosotros ni nuestros hijos. Pero este nivel de aprendizaje ya queda reservado para los más inteligentes y humildes.

En definitiva, si no aprendes (ya seas un ser vivo o un sistema organizativo), estás condenado a extinguirte en cuanto cambien las circunstancias. Pero esto no es un problema, sino un metaproblema: como no aprendes no te das cuenta de que no aprendes. Tu creencia de que ya sabes todo lo que necesitas es la principal barrera a desmontar si quieres empezar a aprender.

Del aprendizaje individual al colectivo

Además, en sociedades que transmiten cultura, existe otro superpoder que potencia el aprendizaje: la cultura. Cuando somos capaces de aprender colectivamente y acumular conocimiento entre generaciones, personas y territorios de forma sistemática, el resultado es exponencial.

Con las familias, tribus y clanes de antaño, y con las organizaciones actuales (entendidas como sistemas sociales) pasa lo mismo (adaptación o extinción). A menudo me encuentro con empresas llenas de individuos inteligentes pero que, colectivamente, hacen cosas increíblemente estúpidas. Y lo peor es que no aprenden de ellas.

Si ya es difícil que una persona aprenda, los sistemas sociales son aún más difícil de comprender para un individuo, de la misma manera que una neurona no puede comprender el cerebro del que forma parte. La diferencia es que algunos humanos sí somos capaces de entender algunos patrones de nuestro sistema y ayudar a otros individuos a ser también colectivamente conscientes. Para facilitarlo, podemos usar metodologías como el coaching sistémico.

Síntomas para identificar un sistema estúpido y ejemplos futboleros

Algunas pistas para darte cuenta de que estás en esa situación:

  • Te encuentras una y otra vez con el mismo tipo de problemas. Resurge el mismo dolor, se repite la misma situación con pequeñas variantes en cuanto a temática o protagonistas, pero siguiendo un guion similar. Ejemplo: malos resultados deportivos, mal juego, conflictos entre jugadores.
  • Se atacan los síntomas pero no se comprenden ni resuelven las causas subyacentes. Se apaga el fuego pero no se comprende su origen. Ejemplos: Plaga de lesiones en los últimos años, cambio de entrenadores (Xavi, Arbeloa), convocar elecciones anticipadas.
  • Se siguen haciendo las mismas cosas y esperando resultados diferentes que nunca llegan. Incluso cuando los resultados son cada vez peores, se interpretan como una necesidad de dedicar aún más recursos y persistir en los mismos patrones de comportamiento. Tanto si los resultados acompañan como si no, en ambos casos se justifica la persistencia en el empeño. Ejemplo: El PSG pasó varios años comprando los mejores y más caros jugadores sin tener éxitos deportivos relevantes. Luego el Real Madrid se empeñó en comprar estrellas como Vinicius o Mbappe cuando los problemas del equipo eran otros.
  • Se buscan soluciones mágicas o puntuales, o se gestiona «por ocurrencias» para evitar abordar problemas sistémicos, complejos o incómodos. Ejemplo: Echar a Xavi en vez de poner orden en el vestuario, en la gestión deportiva y hacer una estrategia de equipo a largo plazo.
  • Culto al ego de ciertos individuos en lugar de al sistema, y se prohibe o castiga cualquier crítica constructiva. Ejemplo: Desautorizar al entrenador frente a los jugadores estrella o falta de delegación de decisiones técnicas por parte de Florentino.
  • Procesos de toma de decisiones no racionales. Mala búsqueda de información y comprensión del problema, ausencia de objetivos claros, de análisis de las alternativas, de planificación coherente, etc. Abundan los sesgos, las ocurrencias, las decisiones emocionales, y no hay un debate rico y diverso. Ejemplo: La falta de una estrategia deportiva a largo plazo que deriva en la caótica salida y entrada de entrenadores, preparadores físicos, jugadores, y técnicos en los últimos años.
  • Intereses particulares para que las cosas sigan igual, aunque sea a costa del futuro o del conjunto del sistema. Eso hace que el sistema opere en un equilibrio frágil pero que resulta más conveniente para algunos actores clave. Ejemplo: La actual directiva y los jugadores con más poder.
  • Se selecciona la información que respalda las decisiones previas o ya tomadas, se descarta la información que las contradice o incluso se manipula o sesgan conscientemente los datos. Si la información objetiva es tan evidente y contraria a la postura ya tomada, se desvía la conversación hacia lo emocional, se embarra mezclando otros temas, se grita más, se mezclan aspectos políticos o de poder, etc. Ante la crítica o las propuestas ajenas, surgen conductas defensivas, agresivas, echar la culpa a otros, excusas, propaganda, mentiras u ocultación de la verdad, corte de la comunicación, etc. En definitiva, no hay asunción de responsabilidades ni comprensión de la eventual verdad que puedan llevar esas críticas. No se busca la verdad incómoda para adaptar el comportamiento, sino argumentos convenientes para refrendarlo. Ejemplo: la última rueda de prensa de Florentino.

¿Qué hacer con esto?

Si eres futbolero:

  • Si eres antimadridista, no les digas nada. Al enemigo que se equivoca no hay que distraerle. Pero mírate al espejo, a ver si tu club también está haciendo cosas estúpidas, aunque quizás no tan notorias.
  • Si quieres lo mejor para el Real Madrid, difunde estos artículos con la esperanza de que pueda cambiar algo. Pero que sepas que esta información será rechazada por los fanáticos y por los principales actores que han llevado el sistema organizativo a su situación actual.

Si te da igual que gane o pierda un equipo pero te interesan las empresas y los equipos (como es mi caso), seamos suficientemente inteligentes para aprender de este caso:

  • A nivel individual: ¿Qué feedback estoy rechazando? ¿Qué críticas me hacen que trato de ignorar? ¿Qué problemas se me repiten una y otra vez? ¿Qué es lo que la vida me trata de enseñar pero me resisto a aprender?
  • A nivel colectivo: ¿Qué decisiones claramente estúpidas estamos tomando? ¿Cuáles son las causas raíz de nuestros problemas como equipo u organización? ¿Tenemos una cultura de aprendizaje sistemático y mejora continua? ¿Se toman las mejores decisiones o las de las personas con más poder?

Para saber más

La crisis del Real Madrid, explicada desde las ciencias sociales

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Y si quieres hablar de coaching de equipos o ver cómo se podría aplicar a tu empresa, quedo a tu disposición en info@revitalent.com

Evolutionary psychology, mental parasites and suicidal empathy

In the The Dad Saves America Podcast, John Papola sat down with Gad Saad, author of «Suicidal Empathy,» to discuss the evolutionary psychology behind why the West is self-destructing in the name of tolerance.

Empathy is a perfectly adaptive human trait, but like any biological mechanism, it can misfire. When ideological parasites like gender ideology and critical race theory are the basis for empathy, it stops being a virtue and becomes a civilizational death wish.

They also get into why intelligent people are paradoxically the most vulnerable to bad ideas, why communism keeps coming back no matter how many times history buries it, and what it will actually take for the West to rediscover its survival instinct.

Outline:

[0:00] A Canadian trying to save America

[2:17] What happens when empathy misfires?

[8:29] Even victims of crimes feel guilty now

[17:18] The evolution of the parasitic mind

[31:51] Christian ethics and self-sacrifice

[36:14] Can we trust evolutionary psychology?

[46:29] There are different kinds of truth

[54:36] Why don’t bad ideals die out?

[1:05:16] Is comfort driving us crazy?

[1:08:45] How to protect your kids from the mind virus

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Psicología evolucionista y evolución cultural

The twisted ideology of HR – Criticism of the woke ideology in HR departments by a classic trade unionist

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Trabajo tóxico ¿Cuándo pierde sentido el trabajo?

Reuniones superfluas, papeleo interminable, superiores mediocres: ¿Quién no lo conoce? Los empleos con exigencias sin sentido erosionan la salud a largo plazo. Este documental de DW muestra en clave de humor cómo malgastamos nuestra energía laboral.

El trabajo puede ser gratificante. O así debería serlo. Pero muchas personas con empleos de oficina se sienten infelices en su labor.

Obviamente, se podría decir que es un malestar relativo del mundo industrializado, que esas personas tienen un empleo seguro, físicamente poco exigente y a menudo bien remunerado, y que mucha gente en el planeta sufre una situación mucho peor. Pero, ¿el despilfarro sin precedentes de recursos humanos no es también uno de los grandes dramas de nuestro tiempo?

«Trabajo sin sentido” explora las razones por las que directivos muy bien pagados están tan dispuestos a repetir frases huecas, seguir métodos de gestión absurdos y envenenar el entorno laboral en beneficio de los y las accionistas.

Según una encuesta de Gallup, sólo el 13% de la población activa intenta hacer bien su trabajo. El 64% es indiferente a su tarea y sólo quiere cumplir razonablemente bien su jornada laboral con un mínimo de esfuerzo. Un 25% de los encuestados incluso trabaja en contra de la empresa porque odia su trabajo. Las cifras varían de un país a otro, pero la tendencia se observa en todo el mundo.

El hecho de no ver sentido a su labor enferma a muchas personas. En el reportaje, pacientes con burnout hablan de sus experiencias. Sus declaraciones son analizadas y comentadas, entre otros, por la psicóloga Christina Maslach, pionera en Berkeley de la investigación sobre el burnout.

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El jefe que nos mandaba a casa

Juan Carlos es un tipo excepcional, y en esta ocasión nos inspira contándonos cómo un jefe (otro tipo excepcional) le cambió el concepto de lo que es un líder humano. Como comentaba el mes pasado, me gustaría compartir en este blog algunos de sus relatos.

Un tipo excepcional

Durante una época de mi vida tuve un jefe distinto a los demás.

Bueno, todos han sido distintos los unos de los otros, claro. No ha habido dos iguales. Cada uno siempre ha sido peculiar a su manera.

Del que te quiero hablar hoy es de aquel que, llegadas más o menos las seis de la tarde, se pasaba por la oficina para recordarnos que teníamos que irnos.

— Venga, chicos, que seguro que tenéis casa.

Al principio yo recibía ese mensaje con cautela. De la cultura que yo venía sonaba raro, como si fuera una trampa. ¿El jefe diciendo que era hora de irnos? Seguro que era para ver cómo reaccionábamos… quedándonos.

Desde que empecé a trabajar, todos y cada uno de los jefes que tuve le habían dado mucho peso, directa o indirectamente, a aquello de «hacer horas». Identificaban aquello con compromiso directo con la empresa.

Desde aquel que frecuentemente repetía aquello de «..¡Dos turnos seguidos trabajaba yo! ¡Las rodillas se me daban la vuelta!…» como manera de instruirnos en las «buenas prácticas» en el trabajo y trasladarnos que, como él, nadie trabajaría tanto en su vida, hasta aquel que decía «Hombre, una hora más de media al día es lo normal, ahora que estás empezando ¿no?» y pasando por aquel otro que me recriminó que desde que había nacido mi primer hijo, las horas –extra, eso no lo dijo– que le echaba al trabajo habían disminuido radicalmente y que a ver si ahora que era padre no iba a trabajar más para poder darle lo mejor a mi hijo…

De ahí venía yo.

Y ahora me encontraba con un jefe que me aconsejaba tranquilamente que me fuera ya, que aprovechara las horas de luz que quedaban, que alguien seguro que me estaba esperando fuera, que seguro que aquello que tenía entre manos podía esperar a mañana…

Perplejo.

Pues no había trampa, no.

Si realmente tenías algo complicado entre manos, algún cálculo que se te resistía y estabas a punto de terminarlo, alguna reflexión que querías dejar escrita antes de irte… sin problema. No es que te obligara a irte. Simplemente te recordaba amablemente que el trabajo no lo era todo, solo una parte de tu rica vida.

Y que te fueras ya para seguir enriqueciéndola fuera de esas paredes conocidas.

Aquel jefe sí era un auténtico Ingeniero de Personas, aunque en aquella época no se le llamaba así. Era ingeniero, sí, pero sabía que lo más importante que tenía no eran proyectos que sacar adelante, eran las personas de su equipo que sacarían esos proyectos adelante. Y las cuidaba como lo más valioso.

Recuerdo con emoción cuando se jubiló. Asistimos decenas de personas a su cena de despedida. Quiso hacer un discurso improvisado y al poco de empezar se le quebró la voz con la emoción. No pudo seguir.

Así empezó (lo tengo grabado): «Queridos compañeros y amigos: ¡Cómo me alegro de veros a todos tan bien! Qué bien lo hemos pasado, coño. La cantidad de cosas que conseguimos juntos ¿os acordáis? Más, mucho más que los proyectos o los logros, me llevo conmigo todos los momentos compartidos con vosotros y con muchos otros que no están aquí. Estaréis en mi corazón para siempre…»

Y ya no pudo seguir.

Todos y cada uno de los que estuvimos allí hicimos cola y le abrazamos para despedirnos. A todos y cada uno nos preguntó por cosas personales. Se acordaba del que tenía un hijo estudiando fuera, del que le habían robado el coche, del que se le murió la madre hace unos meses…

Era un tipo excepcional.

P.D.: Un verdadero líder es el que destaca por su valor humano, por estar para ti, siempre, cada día. No olvides nunca esto.

© Juan Carlos Menéndez

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¿Por qué cada vez eres más productivo, hay más tecnología que nunca… y, sin embargo, cada día eres más pobre?

¿Alguna vez te has planteado que eres decenas de veces más productivo que tus padres y abuelos, y sin embargo tu poder adquisitivo no crece en la misma medida?

Aunque en ReviTalent no nos dedicamos a la educación financiera, no cabe duda de que es algo cada vez más necesario para llevar una buena vida y no ser esclavo del sistema. Si no tienes un mapa del laberinto, es casi imposible salir de él.

Y sin embargo, en el sistema educativo enseñan montones de conocimientos inútiles, ofuscando lo que haría a las personas más independientes y libres. No necesitan censurar u ocultar la información, les basta con despistar y confundir a los ciudadanos. ¿La ofuscación y desinformación financiera es un error… o una característica del sistema?

Sea como sea, me parece oportuno este vídeo de Liberalístico, en el que nos explican de forma muy didáctica algunos conceptos fundamentales (pero generalmente ignorados) sobre el dinero fiat, cómo los bancos y estados lo crean de la nada, cómo generan la inflación, y por qué es una trampa invisible que nos mantiene esclavizados.

Nos han enseñado que el Estado se financia con tus impuestos. Pero ¿y si eso no fuese exactamente así? El sistema no necesita realmente tus impuestos para financiarse. Necesita tu trabajo… y después él se encarga de diluir su valor. Mientras produces más que nunca gracias a la tecnología, ocurre algo en paralelo: se crea dinero de la nada y se mezcla con el tuyo.

El resultado es invisible, pero devastador: trabajas más, produces más… pero tu dinero vale cada vez menos. No es que todo sea más caro. Es que TU DINERO VALE MENOS CADA DÍA.

En este vídeo vas a descubrir

  • Qué son realmente los agregados monetarios M0, M1, M2 y M3 (sin tecnicismos).
  • Por qué hay una jerarquía de «calidad» del dinero.
  • Qué significa que más del 90% del dinero sea deuda
  • Por qué la deuda acaba funcionando como dinero. Cómo los bancos crean dinero de la nada.
  • Por qué tu poder adquisitivo cae aunque la tecnología avance. El mecanismo invisible que diluye tu dinero cada día.
  • Por qué la inflación es el impuesto más silencioso que existe.
  • Por qué los impuestos no son la única financiación del Estado, ni la más importante.
  • Por qué la inflación no es un accidente, sino una consecuencia estructural del sistema.

Si este vídeo te hace replantearte algo, compártelo. Porque el mayor truco del sistema no es ocultarse… es hacer que todo tenga el mismo nombre: DINERO. No es un error, ni una teoría. Es cómo funciona el sistema.

Estructura de este vídeo

00:00 – El 90% del dinero es deuda.

02:33 – Jerarquía del dinero: agregados monetarios.

06:08 – Los bancos NO anticipan dinero. Lo crean.

09:41 – ¿Cómo se genera la INFLACIÓN?

11:18 – Ejemplo del ACEITE.

14:34 – La TECNOLOGÍA reduce la INFLACIÓN.

18:35 – Todo se llama DINERO.

22:08 – No necesitan IMPUESTOS para financiarse.

24:40 – ¿Qué puedes hacer hoy?

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La crisis del Real Madrid, explicada desde las ciencias sociales

La irracionalidad en el fútbol

Reconozco que me gusta el buen fútbol. Me parece un deporte que puede ser muy bello y del que podemos aprender mucho. Es un mundo metafórico en el que podemos aprender técnica, táctica, estrategia, trabajo en equipo, liderazgo, autogestión, toma de decisiones, etc. Además, tengo intereses profesionales y familiares en este deporte. Pero no soy un fanático, ni seguidor de ningún equipo (salvo de aquel en que juegue mi hijo) ;-).

Sin embargo, como profesional del desarrollo de personas, equipos y organizaciones, siempre me ha decepcionado cómo se gestionan los equipos de fútbol, desde chupetines hasta primera división, desde los entrenadores hasta los directores de club.

  • Empezando por la faceta moral, es un entorno que presume de los valores pero demuestra todo lo contrario. La realidad es que mueve mucho dinero, fama, egos, corrupción, amiguismos y enemistades, conflictos de intereses, negocios sucios, mentiras, etc. Los comportamientos que veo y las historias que me cuentan sobre el fútbol, tanto infantil como profesional, en jugadores, entrenadores, árbitros, directivos… a menudo son todo lo contrario de los valores deportivos. Y se considera normal (incluso astuto) hacer trampas, engañar, fingir, lesionar, insultar, coaccionar, sobornar, etc.
  • Desde el punto de vista de liderazgo y toma de decisiones, los responsables deportivos y gestores (incluso de equipos muy reputados) demuestran una falta de profesionalidad, habilidades y preparación escandalosas. Si fueran empresas normales con clientes y empleados normales, habrían quebrado hace tiempo.
  • Y a los aficionados nos va la marcha y toleramos (incluso aplaudimos) todo eso. Los argumentos emocionales e identitarios pueden ser divertidos para chinchar a los amigos (o degenerar en conflictos tribales), pero casi siempre anulan cualquier análisis profundo y objetivo. Por no hablar de la «prensa deportiva», que es un patio de marujas gritonas y mal avenidas buscando audiencia como sea.
  • Incluso cuando el análisis es deportivo y no partidista, casi siempre se centra en un jugador, un entrenador, un presidente, una decisión concreta, una alineación, un fichaje, una táctica en un partido… Nos fijamos en un resultado y no en cómo se ha jugado, en un individuo y no en el equipo, en un penalti fallado en la final y no en toda la temporada, en el primer equipo y no en toda la empresa que hay detrás. nos quedamos en lo anecdótico y no en lo esencial, vemos los árboles pero no el bosque.

En definitiva, sobra pasión y presión pero hay muy poca profesionalidad e inteligencia. El fútbol es un terreno hostil a la racionalidad y a los valores deportivos. Por todo eso no sigo la actualidad del fútbol y me deja frío si a un equipo le va bien o mal.

En el caso del Real Madrid, llevan meses (¿años?) obteniendo unos resultados muy inferiores al presupuesto y recursos con los que cuentan. Y poniendo soluciones al azar sin haber entendido sus problemas. Algunos llevamos años diciendo que fichar o despedir a Vinicius, Mbappe, Alonso, Arbeloa o quien sea no es la solución, porque el problema no es una persona sino un sistema. Y el tiempo nos da la razón.

Entendiendo la crisis de resultados del Real Madrid desde las ciencias sociales

Así que me resultó refrescante e interesante este análisis de Santiago Navajas en Libertad Digital, utilizando conceptos de economía, empresa, psicología, teoría de sistemas, etc. Algunas ideas clave:

1. Crisis de liderazgo y pérdida de autoridad institucional
El artículo destaca cómo la gestión del presidente Florentino Pérez ha generado una crisis de liderazgo al ceder autoridad del entrenador (Xabi Alonso) frente a la presión mediática y la influencia de una figura clave (Vinicius). Esto refleja un fallo en la cadena de mando y en la estructura jerárquica, donde la autoridad formal se ve socavada por factores externos y emocionales.

2. Conflicto entre lógica empresarial y cultura organizacional
Florentino Pérez, con experiencia en gestión empresarial (ACS), debería aplicar una disciplina estricta y una toma de decisiones racional basada en resultados y orden. Sin embargo, en el club, ha cedido ante la presión simbólica y emocional que representa Vinícius, lo que genera incoherencia entre la cultura organizacional y la estrategia de liderazgo, afectando la coherencia sistémica del equipo.

3. Sesgos cognitivos en la toma de decisiones
Se aplican conceptos de psicología organizacional y económica (Kahneman y Tversky) para explicar cómo la aversión a la pérdida y la falacia del coste hundido influyen en la resistencia a vender a Vinícius, a pesar de que la decisión racional sería hacerlo para recuperar orden y optimizar recursos. Esto evidencia cómo los sesgos afectan la gestión estratégica y la asignación eficiente de activos.

4. Impacto en la disciplina y cultura interna
La falta de respaldo al entrenador y la permisividad hacia comportamientos indisciplinados crean un precedente peligroso que puede erosionar la cultura de responsabilidad y compromiso dentro de la organización. Esto puede derivar en un ambiente donde las estrellas mediáticas imponen su voluntad, debilitando la cohesión y el rendimiento colectivo.

5. Propuesta de reestructuración y liderazgo transformacional
El autor sugiere una reestructuración que incluya la venta de activos sobrevalorados para financiar fichajes que aporten hambre y compromiso, y la recuperación de un liderazgo fuerte y respetado (incluso Xabi Alonso) para restablecer la autoridad y la disciplina. Esto apunta a un liderazgo transformacional que priorice la visión a largo plazo y la salud organizativa sobre intereses individuales o simbólicos.

Conclusiones

En este caso puedo criticar al Real Madrid porque no tengo ningún vínculo con ellos. Pero no son la excepción, más bien un ejemplo que confirma la regla. La mayoría de equipos de fútbol (tanto modestos o infantiles como profesionales y famosos) suelen fallar en su estrategia, toma de decisiones, liderazgo, estructura, cultura, gestión del desempeño, desarrollo del talento, etc. Por cierto… ¿Qué tal está tu empresa en estos temas? 😉

Esto es más grave cuanto mayor sea el club. No se pueden gestionar organizaciones complejas, con miles de empleados, proveedores y clientes, con los mismos planteamientos que gestionamos un equipo de fútbol de barrio. Saber de fútbol está bien, pero es insuficiente para tener éxito gestionando personas y sistemas organizativos complejos.

Más cosas que pensar

Si te interesa la relación entre deporte y desarrollo de personas y organizaciones, seguro que te gustarán otros posts anteriores:

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Every psychological trap explained in 13 minutes

La primera vez que fui a la radio

Nuestro amigo y compañero Juan Carlos es un excelente coach y contador de historias, y viejo conocido de este blog. Últimamente se ha pasado del formato vídeo-ilustrado a escribir unos relatos cortos deliciosos y profundos en su newsletter. Con su permiso, tengo intención de compartir algunos de ellos en este blog, que también es su casa. Añado una ilustración de IA. Disfrútalo:

Yo tenía ocho o nueve años cuando en el colegio nos llevaron a la radio local, Radio Aranda. Para mí aquello era como entrar en otro planeta. El edificio olía a «trabajo de mayores». Había luces que se encendían y apagaban, todo era mucho más pequeño que en nuestro aula del cole, todo más apretado. Menos las sillas, que eran mucho más grandes que las nuestras y estaban acolchadas.

Nos pusieron cerca un micrófono con una funda amarilla enorme que ponía «SER».

A uno de mis compañeros, a José Ramón, le tuvieron que buscar un cojín para ponérselo en la silla porque no llegaba a la mesa. Había nacido en diciembre y era el más pequeño de la clase.

Íbamos a entrevistar a un naturalista —Carlos, se llamaba— y cada uno de nosotros llevaba escrita su pregunta en un papel.

Por supuesto nosotros no habíamos escrito ninguna pregunta de aquellas.

Todo estaba preparado por nuestro profe, José Luis. Habíamos ensayado en clase, cada uno tenía que leer una pregunta en voz alta.

A mí me tocó abrir la entrevista. Siempre había leído de los mejores de clase y me encantaba leer en voz alta. Para mí era todo un honor, aunque no entendiera realmente el texto.

Todavía lo recuerdo palabra por palabra: “Oye, Carlos, en primer lugar, ¿qué es la ecología?”. Lo tenía tan memorizado que no respiré hasta terminar la frase. Hacía como que lo leía, pero me la sabía de memoria. Me acerqué mucho a aquel micrófono amarillo aunque me daba algo de miedo.

Luego, tras la respuesta del naturalista, fueron cayendo una a una las preguntas. Tal y como habíamos ensayado en clase.

No escuché ninguna.

El último compañero, Ignacio, que tenía la mochila verde y su padre tenía un negocio de electrodomésticos, cerraba con: “Muchas gracias, Carlos, por este rato con nosotros”.

​Al escucharlo ahora desde la memoria, me doy cuenta de que no estábamos allí para preguntar nada. Ni para saber qué era la ecología ni para nada que nos sirviera a nosotros. Estábamos allí para cumplir nuestro papel dentro de una obra de teatro que habían montado los mayores. Para no equivocarnos. Para no salirnos del papel. Las preguntas no eran nuestras, nosotros solo éramos la voz que las ejecutaba.

​Y pensaba hoy cuántas veces hacemos eso mismo de mayores.

En reuniones, en conversaciones difíciles, en relaciones. Decimos lo que “toca”, lo que está escrito en el guion, lo que se espera.

Pero las preguntas, las respuestas, no son nuestras. No decimos lo que nos quema por dentro, lo que queremos saber. No lo que abriría una conversación de verdad.

Nos convertimos en locutores de un guion que no hemos escrito nosotros.

​Recuerdo la sensación de aquella luz roja encendida. La tensión en el estómago. El orgullo al terminar sin equivocarme. Pero hoy, si volviera a esa radio, quizá haría otra cosa. Tal vez dejaría el papel a un lado. Respiraría. Y preguntaría lo que de verdad me interesa.

Me ha llevado años aprender a atreverme a hablar sin guion, aprender a escribir el mío propio.

Aún estoy en ello. Voy mejorando según practico.

PD: ¿Qué pregunta te gustaría hacer de verdad?

© Juan Carlos Menéndez [todos los textos son autoría de Juan Carlos Menéndez salvo cuando se indique lo contrario].

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Sobre contar cuentos (storytelling):

El storytelling para salir del armario (un poco de humor)

Storytelling sobre problemas y dragones

The magical science of storytelling

El punto que quería ser línea

¡Resistir al canto de sirenas del MIEDO!

How to Disagree Without Disconnecting

Most of us have difficulties handling disagreement in a conversation, specially when they are unexpected or have to do with our beliefs and interests. We fear that disagreeing may harm the relationship. So, either we shut down or we try to convince the other person that he is wrong, hurting one or the other.

I found this simple but practical article by Teresa Easler at Linkedin. I recommend you check it, but here are some key ideas:

Central idea: You do not have to lose connection when you disagree; relationships break down not because of differing views but because of how those differences are expressed and defended.

Four practical approaches for handling disagreement:

  • Ask to understand, not to interrogate: Use genuine, curious questions that open dialogue rather than accusatory questions that put the other person on the defensive. “What led you to that perspective?” instead of “Do you actually believe that?”
  • Welcome grace first: Show restraint and humanity by pausing before reacting and signaling respect, even when you disagree. “I see this differently, and I want to understand where you’re coming from.”
  • Prioritize connection over conversion: Focus on maintaining the relationship instead of trying to win the other person to your side. “We don’t see this the same way, and that’s okay. I still value talking through it with you.”
  • Know when to step back—without shutting down: There’s a point in some conversations where nothing productive is happening anymore. You can feel it—the repetition, the tension, the subtle shift into frustration. “I think we’re starting to go in circles. Maybe we pause here and pick this up another time.”

Final note: Managing difficult conversations is a learned skill, not an innate trait.

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Encourage Healthy Conflict on Your Team

Cómo ser libre y vivir bien en un sistema depredador

Un viejo amigo y una crisis liberadora

La semana pasada un viejo amigo me contó una historia tremenda pero liberadora. Me contó cómo llevaba 20 años sacrificando generosamente su tiempo, su salud y su energía a una empresa. Como había hecho su padre durante otros 50 años. Lo que tantos llaman la «rueda del hamster».

En agradecimiento, no tuvieron escrúpulos en despedirle cuando se puso de baja para una operación grave que llevaba 2 años postergando.

Mientras se recuperaba física y mentalmente, tuvo ¡al fin! tiempo para pensar, para montar un pequeño negocio y para sacarse una plaza de profesor de secundaria. Además ha hecho diversas inversiones y tiene una posición financiera mucho mejor.

Ahora es dueño de su tiempo y su vida, disfruta más de su familia y amigos, tiene mucho menos estrés, horarios más razonables y flexibles, y es más feliz. Como sabe que yo llevo muchos años siendo mi propio jefe, su reflexión era: ¿Por qué no me habré dado cuenta antes?

Vivimos en Matrix

No es culpa suya. Toda nuestra vida, nuestros padres, profesores, jefes y medios de infoxicación nos amaestran para ser dóciles hamsters que no paran de correr en la rueda de otros. Saca buenas notas, trabaja duro, busca aceptación social, sigue las modas, repite consignas, vota a uno u otro títere, obedece, paga impuestos, hipotécate, consume, atóntate con adicciones… no pienses por ti mismo.

En el fondo sabemos que hay algo profundamente mal. Algunos nos dimos cuenta hace décadas y dejamos los caminos cómodos y convencionales para crear el nuestro propio.

Aún recuerdo con asombro «Matrix», porque de repente no me sentí el único loco en un mundo de cuerdos. No era una película de acción; era un documental metafórico, un espejo en el que mirarnos, una actualización del mito de la caverna de Platón, una denuncia de nuestra inconsciencia y estupidez, una invitación a despertarnos y cambiar.

¿Pastilla azul o roja?

Por suerte, cada vez hay más consciencia de que no nos podemos creer lo que nos cuentan, de que el modelo social está roto, y de que tenemos que buscar nuestra propia perspectiva para orientarnos y navegar la vida.

Pero la mayoría sólo reaccionamos cuando llegamos al agotamiento, la enfermedad o la depresión, a crisis personales, profesionales o de la mediana edad, o cuando ya es demasiado tarde para cambiar de vida. Tenemos responsabilidades, tal vez un divorcio caro, hijos que mantener, una hipoteca, ciertas comodidades, miedos, etc. y no nos atrevemos a arriesgarnos. Y aunque queramos reaccionar, el sistema está diseñado para dificultar que podamos hacer algo significativo al respecto. Estamos disconformes pero sin alternativas prácticas.

Así, algunos tratan de medrar, otros cuentan los minutos hasta la hora de salida y los días hasta la jubilación como los presos su condena, otros tratan de seguir las reglas dócilmente y contentar a sus amos con la esperanza de que algo mejore, otros de salirse totalmente del sistema con un perro y una flauta, de aprovecharse de él en política, de conformarse con unas pocas cervezas y menos días de vacaciones, de deprimirse, de buscar culpables lejanos y salvadores con revoluciones o ideologías milagrosas, de cultivar tomates en una cabaña aislada, de evadirse o atontarse… pero nada de eso funciona.

Tampoco tenemos a un Morfeo que nos guíe, ni somos superhéroes. Nuestros padres y amigos pueden tener buenas intenciones pero tampoco nos saben ayudar. Estamos solos y perdidos. Y somos derrotados definitivamente cuando nos desesperamos y dejamos de luchar. Nos resignamos y somos dominados como el poderoso elefante que ni siquiera intenta romper la cuerda que le había atado cuando era cachorro.

Hackeando el sistema

Pero, en realidad, sí podemos hacer algo. Podemos aprender de historia, antropología, economía, psicología, sistemas sociales, etc., ya que esto no es la primera vez que las sociedades humanas degeneran y decaen. Podemos descubrir los aciertos y fallos de quienes tienen éxito (el de verdad, no el que nos venden) y de otros compañeros inconformistas. Podemos entender la estructura y funcionamiento de este sistema depredador. Ser más conscientes de nuestra participación en el mismo. Y, siendo prácticos, aprender a evitar las trampas que nos pone, a vivir lo más libre y mejor posible, y a gestionar mejor nuestra relación con él.

Tal vez nosotros no logremos una situación ideal, pero da igual si estamos muy bien, muy mal, o si nos hemos despertado tarde, mal posicionados o con poca capacidad de reaccionar. Lo que importa es dejar a nuestros hijos y seres queridos mejor informados y preparados para navegar este mar peligroso.

En mi caso, como Neo en la película, tuve que cuestionar mis creencias, mi educación, mis miedos, mi entorno familiar y social, renunciar a trabajos bien pagados y considerados socialmente, saltar al vacío sin saber si había agua o tiburones, equivocarme, pagar precios, hacer y rechazar tratos con el diablo, aprender de muchas fuentes y personas, y finalmente encontrar mi propio camino.

A diferencia de Neo, no pude cambiar el sistema ni adquirir superpoderes. Pero aprendí a entender y relacionarme con nuestra sociedad de una manera mucho más interesante que la que me enseñaron.

Falsa modestia aparte, creo que no me va mal. Trabajo para mi mismo haciendo lo que quiero (Ikigai), me llevo bien con quienes quiero, tengo más vacaciones y tiempo libre que la mayoría, comodidades materiales, una buena posición financiera con ingresos diversificados, muchos juguetes y aficiones, una familia maravillosa… Aún no soy libre del todo ni soy modelo de nada, pero me va mejor que el 90% de la gente en el 90% de las facetas de la vida. Y creo que puedo ayudar a otros a mejorar su juego, o al menos intentarlo.

Por eso he sintetizado una vida de estudio y hackeo de nuestra Matrix en una conferencia-taller, que me gustaría compartir con mis amigos, lectores, y clientes.

Cómo ser libre y vivir bien en un sistema depredador

En estas sesiones, trataremos:

  • Cómo y por qué somos esclavos de un sistema que generó una gran abundancia pero que se ha vuelto disfuncional y ha degenerado en depredación
  • Qué reacciones no funcionan e incluso empeoran las cosas
  • Qué estrategias y tácticas SI pueden funcionar para vivir más libres y mejor.

No tengo remedios mágicos, motos que vender, ni recetas rápidas, fáciles y sin esfuerzo. No te voy a hacer más rico, joven, inteligente, guapo y famoso. Sí puedo ofrecer, desde mi perspectiva y experiencia:

  • Mapa y brújula: Orientación honesta, tras 4 décadas de estudio y hackeo del sistema
  • 85 preguntas incómodas para que reflexiones y encuentres tus propias respuestas
  • 10 reacciones inútiles o contraproducentes (pero frecuentes) a evitar
  • 29 estrategias, consejos y buenas prácticas eficaces a elegir
  • Un (tu propio) camino que diseñar y recorrer

La primera edición será de 2+2h, online, en colaboración con IEC.

Si quieres más información, contáctame en info@revitalent.com

Alternativamente, puedes esperar a que te llegue una crisis laboral o de salud, como a mi amigo, para pararte y empezar a reflexionar. O tomar la pastilla azul y seguir corriendo en la rueda del hamster. 😉

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Y como extra, una canción excelente con una letra muy poderosa. Golpe maestro, de Vetusta Morla. Te animo a escucharla hasta el final.

El fantástico Mr. Feynman (viaje a la mente del polímata)

Un genio tan brillante como extravagante

Richard Feynman fue uno de los físicos más brillantes del siglo XX. Pero no sólo era excepcional con la física cuántica y las matemáticas, premio Nobel, y famoso por su participación en el desarrollo de la bomba atómica. También se interesó por campos tan dispares como los insectos, la nanotecnología, la computación, etc. Además era un polímata, un humanista, un amante de la belleza y artista (pintor, músico), un gran divulgador y profesor. Un auténtico hombre renacentista, un Leonardo actual.

Siempre trataba de mirar a los problemas científicos desde nuevas perspectivas. Y jugaba en su trabajo simplemente por la diversión de descubrir y entender el mundo, dando como resultado serendipituoso hallazgos que otros buscaban en vano, como cuando entendió el spin del electrón observando un plato en un comedor.

Además, era un rebelde contra las jerarquías inmerecidas, los uniformes y los honores públicos. También luchó contra la burocracia y la política de la NASA en la investigación de la catástrofe del Challenger para hallar la verdad, aunque fuera inconveniente.

Incluso en sus momentos más dramáticos (la muerte de su esposa o su lucha recurrente contra el cáncer) nunca perdió la pasión por descubrir y resolver problemas, ni el humor y la capacidad de disfrutar de la vida e inspirar a otros.

A veces, una respuesta define a una persona. Cuando le preguntaron por su premio Nobel, él respondió que el premio real no es un título arbitrariamente otorgado por unos académicos, sino el placer de descubrir cosas y que otros las usen.

Con todos estas características, no podemos evitar que nos caiga bien a las personas de esta comunidad. 😉

El documental

Con motivo del vigésimo quinto aniversario de su muerte, la BBC realizó un documental magnífico que profundiza en la vida y la carrera de este físico único y extraordinario a través de sus propias palabras y las de aquellos que mejor le conocieron.

Durante una hora tenemos el raro privilegio de asomarnos a la vida, obra y pensamiento de un genio muy humano, quien daba aún más importancia a llenar el corazón de amor que la mente de ciencia.

Como decía Feynman: “La vida es demasiado corta para dedicarla a cosas que no te apasionan.” Y es que, en este blog, nos apasiona descubrir y compartir «cosas que pensar».

Claro que, alternativamente, puedes pasar ese mismo tiempo viendo la tv, ticktocks, redes sociales, o bebiendo sin sed en compañía de gente que no te estimula. (Si eres lector habitual del blog, seguro que entiendes el humor provocador.) 😉

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