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DISC: ¿Un modelo científico y útil o el reggaeton de los RRHH? Una reflexión provocadora para profesionales inteligentes.

El reggaeton es popular, a pesar de su «calidad». El DISC también.

Hace demasiado tiempo que soportamos el reggaeton. Desde el punto de vista artístico (ritmo, armonía, poesía, interpretación, originalidad, variedad, coreografía, etc.) es objetivamente mediocre, más allá de gustos subjetivos. Pero sigue siendo inmensamente popular. Es fácil de producir, entender, cantar, bailar, vender… y está de moda. Y los jóvenes que sólo han escuchado eso ni siquiera se plantean degustar otros estilos.

Desgraciadamente, lo mismo me pasa con el DISC en un entorno de RRHH. Pero no es una manía personal, ni un ataque a todos mis compañeros que lo usan. Si eres fan del DISC, antes de ofenderte por esta provocadora comparación con la que espero haber llamado tu atención, te pido que suspendas el juicio durante unos minutos y leas mis argumentos racionales.

Hace años escribí en este blog sobre Big Five, MBTI, DISC y otros modelos de personalidad. Traté de argumentarlo racionalmente. Mi conclusión era bastante clara: si queremos hablar seriamente de personalidad, deberíamos prestar mucha más atención al Big Five y bastante menos a algunas herramientas enormemente populares en las empresas.

Poca gente lo leyó. Menos aún me hicieron caso. Incluso cuando se lo envié expresamente o se lo intenté explicar en persona a clientes y compañeros a quienes considero buenos profesionales e inteligentes, no tuvo ningún efecto.

De hecho, he seguido encontrándome con DISC. Una y otra vez. En coaching, en selección, en formación de líderes, en desarrollo de equipos, en programas de talento. Personas perfectamente competentes explicando que alguien es “muy rojo”, que otro necesita “más amarillos” en su equipo o que un determinado puesto encaja mejor con un perfil DISC concreto. Informes DISC que debo interpretar con mis clientes para construir programas de desarrollo y procesos de coaching.

Y cada vez me resulta más difícil ignorar una pregunta bastante elemental:

¿Qué estamos midiendo exactamente?

Porque, después de décadas utilizando DISC en las empresas, ni siquiera parece haber una respuesta estable a esa pregunta.

Empecemos por algo incómodo: ¿Qué significa DISC tras sus cuatro colores? ¿Hay un modelo coherente detrás?

Parece una pregunta evidente.

  • D es Dominancia.
  • I es Influencia.
  • S es Estabilidad.
  • C es Conformidad, Cumplimiento, Conciencia o alguna variante según la versión.

Hasta ahí, aparentemente fácil. Pero intentemos explicar de dónde salen esas cuatro categorías. Ahí empiezan los problemas. He visto DISC explicado como el cruce entre:

  • extroversión e introversión;
  • orientación a personas y orientación a tareas.

También como:

  • rápido frente a pausado;
  • personas frente a tareas.

O como:

  • activo frente a reflexivo;
  • aceptante frente a cuestionador.

Y si retrocedemos hasta William Marston, supuesto origen intelectual de DISC, encontramos otra arquitectura:

  • la percepción del entorno como favorable o antagónico
  • y la relación de poder entre individuo y entorno.

El propio manual técnico de TTI recoge esta genealogía. (TTISI Images)

Pero es aún peor. A lo largo de los años he visto explicar esos dos ejes de varias maneras:

  • extrovertido frente a introvertido;
  • rápido frente a pausado;
  • activo frente a reflexivo;

y el segundo como:

  • personas frente a tareas;
  • favorable frente a hostil;
  • aceptante frente a cuestionador;
  • cooperativo frente a competitivo;
  • orientado al entorno frente a orientado a uno mismo.

No estamos hablando simplemente de diferentes nombres sencillos para exactamente la misma variable psicológica.Son conceptos diferentes.

Y no sólo son cambiantes y diferentes, sino ni siquiera excluyentes. Por ejemplo:

  • Una persona puede estar muy orientada a las personas y ser extremadamente crítica y escéptica.
  • Puede ser extrovertida y reflexiva.
  • Puede ser rápida tomando decisiones y poco dominante.
  • Puede ser cooperativa y estar muy orientada a resultados.

El problema es evidente.

  • “Orientación a personas” no es lo mismo que “aceptación”.
  • “Orientación a tareas” no es lo mismo que “cuestionamiento”.
  • “Rapidez” no es lo mismo que “extraversión”.
  • “Entorno favorable” no es lo mismo que “orientación a personas”.

Son constructos psicológicos diferentes. ¡Y, sin embargo, todos producen misteriosamente los mismos cuatro cuadrantes!

Por tanto, cuando cambiamos unas dimensiones por otras para que sigan produciendo los mismos cuatro cuadrantes, tenemos un problema conceptual crítico.

Pero es aún peor. Hay informes DISC que hablan de estas cuatro categorías como independientes entre sí, no como extremos resultantes de dos variables dicotómicas.

Por otra parte, no queda claro si el DISC mide patrones de personalidad, de comportamiento, tendencias, estilos, motivaciones… si son patrones estables difíciles de cambiar o si se pueden adaptar y aprender… cada vendedor o consultor lo explica de una manera u otra según convenga.

Cuando una teoría admite varias explicaciones incompatibles entre sí y todas parecen servir para justificar las mismas categorías, quizá deberíamos preguntarnos si estamos explicando realmente algo o simplemente racionalizando una clasificación que ya habíamos decidido de antemano.

El contraejemplo médico

Imaginemos que hiciéramos esto con cualquier otra disciplina. Supongamos que un modelo médico clasificara a las personas en cuatro tipos. Preguntamos por qué existen esos cuatro tipos.

  • Una escuela responde: «porque cruzamos inflamación alta/baja con metabolismo rápido/lento».
  • Otra responde: «no, en realidad es actividad física alta/baja con respuesta inmunitaria fuerte/débil».
  • Y una tercera explica: «tampoco exactamente; son tolerancia al estrés y sensibilidad ambiental».

Pero todas siguen llamando a los cuatro resultados A, B, C y D.

Probablemente no diríamos: “Qué interesante, distintas maneras de entender el mismo modelo”.

Sino que preguntaríamos: “¿Cuál de las tres teorías es la correcta?”

Con DISC, curiosamente, hemos aprendido a convivir con la ambigüedad.

Tampoco nos preguntamos por qué dos ejes y cuatro categorías, y no cualquier otro número o significado. Sabemos que los colores que usa son arbitrarios, y eso no es un problema. De hecho, los colores y las iniciales son lo único que parece coherente. Lo grave es que los conceptos y su estructura son incoherentes entre distintos DISCs.

Entonces… ¿Por qué el DISC, a pesar de su incoherencia?

Quizá porque el resultado nos gusta. Admito que DISC funciona extraordinariamente bien en una sala. Hay cuatro colores. Las descripciones son fáciles y caricaturescas. La gente reconoce rápidamente a compañeros o se etiquetan a sí mismos:

  • “¡Tú eres completamente rojo!”
  • “Ahora entiendo por qué María necesita tantos datos.”
  • “Claro, Pedro es amarillo.”

Hay risas, reconocimiento y conversación. Las puntuaciones de la formación suben.

También puede ser útil para generar una conversación entre personas distintas, empatizar, adaptarnos.

Pero ese mismo efecto también ocurre con el eneagrama. También ocurre, en un sentido todavía más extremo, con el horóscopo. Millones de personas leen una descripción de Capricornio o Escorpio y encuentran en ella partes de sí mismas.

La popularidad de una clasificación, su capacidad para generar conversación o la sensación subjetiva de “me ha clavado” no son evidencia de que el modelo represente bien la estructura de la personalidad.

Cuidado. No estoy diciendo que DISC y astrología sean científicamente equivalentes. No lo son.

Algunos instrumentos DISC concretos han estudiado su fiabilidad y aportan evidencia psicométrica propia. TTI publica un manual técnico extenso y Wiley hace lo mismo con Everything DiSC. (TTISI Images)

El paralelismo está en otra parte: Tendemos a confundir poder narrativo con poder explicativo.

Y cuanto más reconocible resulta una descripción, menos sentimos la necesidad de preguntar de dónde sale.

El eneagrama ofrece un ejemplo intermedio interesante. Tiene nueve tipos, un lenguaje rico y una enorme capacidad para generar identificación personal. Sin embargo, una revisión sistemática de 104 muestras encontró evidencia mixta sobre su fiabilidad y validez. (PubMed)

Lo que quiero decir es que un modelo sea intuitivo, memorable y popular no lo convierte en una buena teoría de personalidad.

El gran truco de las tipologías

Psicológicamente, hay una razón por la que DISC (y en menor medida el MBTI o eneagrama) son mucho más atractivos que el Big Five: su sencillez. Dicen algo parecido a: “Tú eres esto.” Azul, rojo, verde o amarillo. Toda la infinita complejidad humana reducida a cuatro colores y etiquetas. Fácil y cómodo. Sin matices ni combinaciones de factores.

Una vez «vendida» la idea de cuatro categorías, el informe detalla 20 páginas de descripciones y detalles relativamente ambiguos sobre el sujeto analizado.

Y aquí hay una trampa psicológica potente: Cuantas más cosas dice el informe, más probable es que encontremos varias que nos encajen. Después concluimos: “Es increíble. Me ha descrito perfectamente.”

No hemos comprobado necesariamente la validez del test. Hemos comprobado que una narración suficientemente amplia contiene elementos con los que podemos identificarnos. Eso ya lo inventaron hace mucho tiempo con el horóscopo.

En cambio, la investigación moderna sobre personalidad suele decir algo mucho menos satisfactorio y que requiere más esfuerzo cognitivo: “Puntúas relativamente alto en esta dimensión, medio en esta otra, algo bajo en aquella, y la combinación de facetas importa. Cada persona tiene una personalidad compleja, que combina distintas tendencias en proporciones variables.”

Es bastante menos sexy. No puedes ponerlo fácilmente en una camiseta. No sirve tan bien para decir durante una comida: “Es que soy C.”

Pero tiene una enorme ventaja: se parece más a cómo funcionan realmente las diferencias humanas.

La investigación que llevó al Big Five surgió precisamente de estudiar estadísticamente cómo se agrupan multitud de rasgos descriptivos. No de decidir primero qué cinco cajas parecían bonitas. La estructura de cinco grandes factores fue emergiendo y replicándose a lo largo de décadas de investigación. (Annual Reviews)

Eso no convierte al Big Five en una verdad revelada. Hay discusiones sobre número de factores, facetas, culturas, modelos alternativos como HEXACO y niveles de abstracción.

Pero fíjense en la diferencia: la discusión científica consiste en ver qué estructura explican mejor los datos.

En DISC, con demasiada frecuencia, la discusión consiste en encontrar una explicación convincente para cuatro letras que ya estaban allí.

“Pero está validado”

Ésta suele ser la respuesta. Aquí conviene introducir una distinción básica. Una herramienta puede producir puntuaciones consistentes y eso no significa que cualquier conclusión obtenida a partir de ellas sea válida.

Fiabilidad y validez no son sinónimos. Y “validez” tampoco es un sello binario que se obtiene una vez y sirve para siempre.

La pregunta correcta no es: “¿Está validado?”

Sino: “¿Qué evidencia existe para esta interpretación y este uso concreto?”

  • ¿Para describir estilos?
  • ¿Para predecir rendimiento?
  • ¿Para seleccionar comerciales?
  • ¿Para identificar líderes?
  • ¿Para decidir promociones?
  • ¿Para recomendar carreras?

Cada una es una afirmación diferente. Y necesita evidencia diferente.

Un manual con buenas alphas de Cronbach no autoriza automáticamente todas las demás.

En realidad, ni siquiera hay “UN DISC” validado. Éste es otro asunto que debería incomodarnos. A los vendedores se les llena la boca de palabras sofisticadas como «validez» y «fiabilidad».

En las empresas decimos: “Hemos hecho el DISC.” Como si “el DISC” fuera un único test estandarizado y universalmente validado para cualquier uso. No lo es.

Existen diferentes proveedores, formatos, algoritmos, escalas, normas e interpretaciones. TTI tiene su DISC. Wiley tiene Everything DiSC. Otros proveedores tienen variantes distintas.

Y no sólo cambia la presentación. Cambia incluso la forma de conceptualizar el modelo. En TTI, por ejemplo, se miden cuatro factores conductuales: Dominance, Influence, Steadiness y Compliance. Su documentación actual los presenta directamente como cuatro dimensiones. (TTISI Images). Everything DiSC utiliza otra representación y organiza su circunferencia a partir de dimensiones como active–thoughtful y questioning–accepting.

Esto plantea una pregunta bastante incómoda:

Si dos productos dicen medir DISC pero no definen de la misma manera la arquitectura psicológica que hay debajo, ¿qué significa exactamente decir que DISC está validado?

¿Todo DISC? ¿Uno determinado? ¿La idea de Marston? ¿El cuestionario de un proveedor? ¿La rueda? ¿Los cuatro factores? ¿Los dos ejes? ¿Los textos interpretativos?

Cuando hablamos de “validez del DISC” sin responder a eso, probablemente estamos diciendo bastante menos de lo que creemos.

No quiero decir que nada que tenga que ver con el DISC no tenga ninguna validación científica, sino que nunca se especifica qué, cómo y para qué se ha validado. No por validar estadísticamente la dicotomía introversión-extroversión implica que todos los modelos, informes e inferencias que se etiquetan como DISC estén validados.

La comparación incómoda con el horóscopo y el eneagrama

Volvamos por un momento al horóscopo.

¿Por qué a tanta gente le parece que funciona? No porque las estrellas tengan necesariamente capacidad predictiva.

Sino porque las descripciones pueden ser reconocibles, ambiguas, generosas y suficientemente generales como para que encontremos partes de nosotros en ellas.

Y, sobre todo, porque queremos una historia que explique quiénes somos.

DISC satisface una parte de esa misma necesidad psicológica de una manera mucho más sofisticada y profesional.

  • Hay cuestionarios.
  • Hay baremos.
  • Hay gráficos.
  • Hay manuales.
  • Hay certificaciones.
  • Hay consultores que hablan con confianza y autoridad sobre temas que la gente desconoce.

Por eso repito: no estoy equiparando su evidencia científica con la astrología. Estoy haciendo una comparación sobre nuestra reacción como usuarios.

Poniendo otro ejemplo, el eneagrama tiene nueve tipos y una narrativa mucho más compleja que DISC. Sus usuarios pueden hablar durante horas de alas, integraciones, desintegraciones, motivaciones y patrones. El sistema posee una riqueza interpretativa extraordinaria. Precisamente por eso resulta tan convincente.

Pero la riqueza de una teoría no es evidencia sobre su verdad. La revisión sistemática que mencionaba antes encontró resultados mixtos sobre su fiabilidad y validez. (PubMed)

Y esto señala algo importante: podemos construir sistemas psicológicos enormemente sofisticados alrededor de unas categorías sin haber demostrado primero que esas categorías constituyen una buena representación de la personalidad.

La sofisticación posterior no arregla necesariamente el problema inicial.

En ambos casos existe una pregunta más incómoda que deberíamos hacernos: ¿Me convence porque está bien demostrado o porque la historia que cuenta me resulta intuitiva?

El caso del “perfil natural” y el “adaptado”

Algunas versiones DISC añaden otra capa particularmente atractiva: “Así eres realmente.” vs. “Así te estás adaptando al entorno.”

Es una idea magnífica desde el punto de vista narrativo. Explica tensiones. Permite hablar de estrés. Da profundidad al informe. Permite explicar incoherencias, contradicciones o cosas que no encajan al cliente. Pero conviene preguntar: ¿Cómo sabe el cuestionario cuál es mi verdadero yo y cuál es mi adaptación?

En TTI, por ejemplo, ambos perfiles se infieren a partir de diferentes patrones de respuesta dentro del mismo cuestionario. El manual técnico explica cómo las elecciones consideradas más y menos descriptivas contribuyen de manera distinta a esos perfiles. (TTISI Images) Eso puede producir información interesante.

Pero existe una enorme distancia entre decir: “estos dos patrones de respuesta son diferentes” y afirmar: “uno representa tu naturaleza auténtica y otro cómo te estás adaptando al entorno”.

El segundo enunciado contiene mucha más teoría que dato. Sin embargo, ¿cuántas veces en coaching lo presentamos casi literalmente como: “Éste eres tú de verdad y aquí estás haciendo un esfuerzo para adaptarte”? El lenguaje transforma una inferencia discutible en un hecho psicológico.

Descripción vs. inferencia

Y después hacemos inferencias enormes a partir de muy poco. Aquí es donde el asunto deja de ser una discusión académica y empieza a tener un peligro práctico.

Una persona contesta un cuestionario. Obtiene unas puntuaciones. Y de ahí pueden aparecer afirmaciones sobre:

  • cómo toma decisiones;
  • qué la motiva;
  • qué tipo de jefe necesita;
  • cómo debe comunicarse con ella;
  • qué ambiente de trabajo le conviene;
  • cómo reaccionará bajo presión;
  • qué áreas debería desarrollar.
  • a qué distancia de esa persona se debe hablarle (exactamente un metro, en el último informe que llegó a mis manos)

Y el consultor / formador / mentor de turno le hará recomendaciones basadas en esas inferencias.

Detengámonos un momento. ¿Se han medido todas esas cosas? Normalmente, no. Se han inferido. Y no es lo mismo.

Al preguntar a una persona, puedes obtener patrones sobre esa persona (suponiendo que lo preguntas bien, que lo que preguntas es representativo de su realidad y que la persona puede responder sin sesgos). Si esos patrones los comparas con los de otras personas que caen en la misma tipología, puedes hablar de lo que suele hacer ese tipo de persona (pero no necesariamente cada individuo). Y en tercer lugar, cuando sacas conclusiones que no has medido sino inferido en la persona ni en su colectivo, estás jugando a ser adivino. Hay tres saltos que has dado, cada uno de ellos lleno de posibles errores.

Por ejemplo, si un instrumento mide razonablemente una tendencia a la reserva interpersonal, quizá podamos formular hipótesis más o menos razonables sobre su estilo de comunicación en público. Una persona responde tres preguntas con las que identifico con que cae en mi categoría de introvertido, y automáticamente infiero que le cuesta hablar en público. Pero en realidad no lo hemos verificado en esa persona, tal vez ni siquiera en su categoría de personas, o quizás sí se muestra en su categoría pero no en ese individuo. O tal vez esa persona ha aprendido habilidades para compensar su tendencia natural.

Otro ejemplo: Si alguien puntúa alto en conformidad con normas y procedimientos, quizá podamos inferir una preferencia por seguir una estructura o proceso en su trabajo. No significa automáticamente que sepamos qué tipo de jefe necesita o que se le dé mal improvisar.

Sin embargo, los informes comerciales convierten con extraordinaria facilidad una puntuación en un relato completo sobre temas que no se han preguntado, sino inferido. Con adjetivos que describen a esa persona, cómo reacciona en situaciones de estrés medio y alto, recomendaciones de comportamiento, planes de acción, etc.

¿Y qué puede salir mal?

Mucho más que un taller mediocre. Un mal uso de este tipo de herramientas tiene implicaciones en las vidas y carreras profesionales de las personas. En su selección, desarrollo, ascensos, etc. Incluso en su autoconcepto y su autoestima. He visto bastantes casos de personas desmoralizadas o desencaminadas por un mal informe o un mal profesional que lo interpreta.

Imaginemos algunas situaciones perfectamente plausibles.

“No contratemos a esta persona: tiene poca I”

Queremos un comercial. El candidato tiene poca “Influencia”. Alguien concluye que no encaja. Pero quizá venda extraordinariamente bien mediante conocimiento técnico, escucha, credibilidad y confianza.

Hemos convertido una escala conductual en una regla de selección.

“Necesitamos un D para liderar este equipo”

Asociamos liderazgo con Dominancia. Preferimos al candidato más decidido, competitivo y directo. Pero liderazgo no es Dominancia.

Dependiendo del contexto pueden ser críticos la responsabilidad, la estabilidad emocional, la capacidad cognitiva, la integridad, la cooperación, el aprendizaje o muchas otras variables.

La simplicidad del modelo empieza a ocultar variables relevantes.

“Tienes que comunicarte con ella así porque es C”

Al principio adaptamos nuestra comunicación. Bien.

Después dejamos de observar a la persona. Ya sabemos cómo es. Es azul.

Paradójicamente, una herramienta creada supuestamente para entender mejor a los demás puede acabar convirtiéndose en un estereotipo cognitivo.

“Nuestro equipo tiene demasiado verde”

Miramos la rueda de colores y pensamos que tenemos un problema de composición. Quizá no tenemos ningún problema de personalidad.

Quizá tenemos un problema de objetivos, incentivos, procesos, confianza, competencias, estructura organizativa o liderazgo.

Pero DISC ofrece una explicación visible, fácil y disponible. Y cuando tenemos un martillo de cuatro colores, todos los problemas empiezan a parecer perfiles.

“Tu perfil natural no encaja con el puesto”

Esta frase ya me preocupa bastante más. Porque hemos pasado de una conversación sobre preferencias a una afirmación sobre adecuación profesional.

Si la herramienta no ha demostrado una capacidad suficiente para predecir aquello que estamos evaluando, estamos tomando una decisión importante con una información que no lo justifica.

Y en selección o promoción, además, esa decisión afecta a otra persona.

Éste es el verdadero problema: el uso excede la evidencia

Si DISC se utilizara exclusivamente para iniciar una conversación en un equipo, probablemente no escribiría este artículo. Podría decir: “Es simplificado, pero ayuda a hablar de estilos.” Fin.

De hecho, cuando no me queda más remedio que usar el DISC, lo enfoco de esta manera, como un modelo simplificado que permite dialogar sobre nuestras tendencias y diferencias y empezar a interesarnos por la psicología de la personalidad.

El problema es que rara vez se queda ahí. Las herramientas organizativas sufren una especie de inflación funcional.

  1. Primero: “Vamos a conocernos mejor.”
  2. Después: “Vamos a utilizarlo para formar líderes.”
  3. Luego: “Vamos a ver qué perfiles necesitamos en el equipo.”
  4. Más tarde: “Incorporemos el perfil a selección.”
  5. Y finalmente: “Este candidato encaja/no encaja.”

La herramienta no se ha vuelto más válida durante el proceso. Sólo hemos empezado a pedirle cada vez más cosas.

Ése es quizá el mayor riesgo de DISC en las empresas. No que sea completamente inútil. Sino que es suficientemente útil y atractivo como para darnos confianza para utilizarlo mucho más allá de lo que podemos justificar.

Big Five resulta menos satisfactorio precisamente porque no intenta contarnos una historia tan bonita

Big Five tiene otros defectos. No explica todo. Sus cinco factores son amplios. No genera un número finito de categorías sino infinitas combinaciones de cada uno de sus cinco factores en distintas proporciones. Hay cuestiones culturales y metodológicas. Dependiendo del propósito pueden resultar más útiles determinadas facetas o modelos alternativos.

Pero tiene una virtud que para mí pesa enormemente: su estructura está mucho más anclada en investigación acumulada sobre diferencias individuales. Actualmente es un modelo mucho más reputado psicométricamente que el DISC por científicos, no por consultores.

La tradición que dio lugar al modelo de cinco factores estudió cómo covariaban enormes cantidades de términos y rasgos de personalidad y encontró repetidamente grandes dimensiones semejantes. (Annual Reviews)

En otras palabras, la pregunta fue fundamentalmente: “¿Qué estructura encontramos que permita explicar la personalidad humana?” y no: “Tenemos cuatro estilos. ¿Cómo podemos explicarlos?”

Ésta no es una pequeña diferencia metodológica. Es una diferencia de filosofía.

Entonces, ¿por qué seguimos utilizando DISC?

Porque tiene muchas ventajas. Sólo que algunas no son psicométricas.

  • Es fácil de aprender.
  • Es fácil de explicar.
  • Es agradable visualmente.
  • Los informes impresionan.
  • Permite vender talleres.
  • Genera conversación.
  • Los clientes lo conocen.
  • Los participantes lo recuerdan.
  • Hay certificaciones y materiales disponibles.
  • Y algo particularmente importante: nosotros, los consultores, sabemos utilizarlo.

Tengamos en cuenta que el DISC es un producto que lleva décadas siendo comercializado, y que tiene una potente industria detrás. Muchos de los consultores / vendedores que lo promueven nunca han conocido otras alternativas ni hecho un estudio crítico de lo que venden vs. otras alternativas. Y si las conocieran, no tienen el incentivo económico para promocionarlas.

Otro factor es que muchas veces el comprador no es experto en psicología de la personalidad ni en psicometría. Muchos directores de RRHH son ingenieros, de relaciones laborales, ADE, derecho o cualquier otro campo. Lo cual no es malo en sí mismo. Lo malo es comprar la moto que te quieren vender sin saber de motos, simplemente porque te gustan sus colores y parece fácil de utilizar.

Y esto se refuerza en el tiempo, al ser el modelo incuestionado entre compradores y vendedores. Resulta muy incómodo ser el niño que señala al rey desnudo, la oveja negra, el pájaro de mal agüero, o simplemente revisar críticamente un modelo fácil, cómodo y consensuado.

Cambiar de herramienta tiene un coste. Hay que aprender. Hay que leer. Hay que cuestionar materiales que hemos utilizado durante años. Quizá incluso reconocer que hemos dicho cosas con demasiada seguridad.

Eso resulta incómodo. Es mucho más cómodo seguir utilizando el instrumento conocido y responder: “Todos los modelos tienen limitaciones.”

Por supuesto. También todos los coches tienen limitaciones. Eso no significa que todos frenen igual o me permitan llegar a los mismos sitios.

Los profesionales de personas deberíamos tener un estándar algo más alto

Hay algo paradójico en todo esto. Nos dedicamos a decir a líderes y organizaciones que deben:

  • cuestionar sus supuestos;
  • evitar sesgos;
  • aprender;
  • utilizar datos;
  • cambiar prácticas obsoletas;
  • no hacer algo simplemente porque siempre se ha hecho así.

Pero cuando llegamos a nuestras propias herramientas podemos ser extraordinariamente conservadores. “El DISC funciona.”

¿Qué significa “funciona”?

  • ¿Que la gente disfruta del taller?
  • ¿Que reconoce las descripciones?
  • ¿Que recuerda los colores?
  • ¿Que cambia su comportamiento seis meses después?
  • ¿Que mejora la cooperación?
  • ¿Que predice desempeño?
  • ¿Que mejora decisiones de selección?

Son afirmaciones completamente diferentes. Tal vez debamos empezar por precisar cuál estamos haciendo.

No espero que pienses como yo. Espero que, como yo, pienses.

No propongo cambiar un dogma por otro. No estoy sugiriendo: “Tire su DISC y compre mañana un Big Five.” Ésa sería exactamente la misma mentalidad.

Propongo algo bastante más exigente. Antes de utilizar una herramienta psicológica, preguntemos:

  • ¿Qué constructo quiero medir?
  • ¿Por qué y para qué necesito medirlo?
  • ¿Hay un modelo claro y coherente?
  • ¿Qué evidencia respalda el modelo y este instrumento concreto?
  • ¿Para qué usos está validado (o al menos hay indicios de que resulte útil)?
  • ¿Qué alternativas existen y cuáles son sus ventajas e inconvenientes?
  • ¿Qué decisión voy a tomar con el resultado o cómo lo vamos a aplicar?

Y una última pregunta especialmente incómoda:

¿Lo estoy utilizando porque es la mejor herramienta disponible o porque es la que conozco?

Si la respuesta es la segunda, quizá sea hora de hacer lo mismo que recomendamos continuamente a nuestros clientes: Aprender, revisar nuestras creencias y sesgos, mejorar.

Porque cuatro colores pueden ser una excelente ayuda para una conversación. Pero cuatro colores no convierten un mal modelo en una buena representación científica de la realidad, ni siquiera en una herramienta útil para tratar con personas.

No obstante, puedes volver a poner la radio en la misma emisora y poner el reggaeton en bucle, si es lo que te gusta. 😉

La crisis del Real Madrid, explicada desde las ciencias sociales

La irracionalidad en el fútbol

Reconozco que me gusta el buen fútbol. Me parece un deporte que puede ser muy bello y del que podemos aprender mucho. Es un mundo metafórico en el que podemos aprender técnica, táctica, estrategia, trabajo en equipo, liderazgo, autogestión, toma de decisiones, etc. Además, tengo intereses profesionales y familiares en este deporte. Pero no soy un fanático, ni seguidor de ningún equipo (salvo de aquel en que juegue mi hijo) ;-).

Sin embargo, como profesional del desarrollo de personas, equipos y organizaciones, siempre me ha decepcionado cómo se gestionan los equipos de fútbol, desde chupetines hasta primera división, desde los entrenadores hasta los directores de club.

  • Empezando por la faceta moral, es un entorno que presume de los valores pero demuestra todo lo contrario. La realidad es que mueve mucho dinero, fama, egos, corrupción, amiguismos y enemistades, conflictos de intereses, negocios sucios, mentiras, etc. Los comportamientos que veo y las historias que me cuentan sobre el fútbol, tanto infantil como profesional, en jugadores, entrenadores, árbitros, directivos… a menudo son todo lo contrario de los valores deportivos. Y se considera normal (incluso astuto) hacer trampas, engañar, fingir, lesionar, insultar, coaccionar, sobornar, etc.
  • Desde el punto de vista de liderazgo y toma de decisiones, los responsables deportivos y gestores (incluso de equipos muy reputados) demuestran una falta de profesionalidad, habilidades y preparación escandalosas. Si fueran empresas normales con clientes y empleados normales, habrían quebrado hace tiempo.
  • Y a los aficionados nos va la marcha y toleramos (incluso aplaudimos) todo eso. Los argumentos emocionales e identitarios pueden ser divertidos para chinchar a los amigos (o degenerar en conflictos tribales), pero casi siempre anulan cualquier análisis profundo y objetivo. Por no hablar de la «prensa deportiva», que es un patio de marujas gritonas y mal avenidas buscando audiencia como sea.
  • Incluso cuando el análisis es deportivo y no partidista, casi siempre se centra en un jugador, un entrenador, un presidente, una decisión concreta, una alineación, un fichaje, una táctica en un partido… Nos fijamos en un resultado y no en cómo se ha jugado, en un individuo y no en el equipo, en un penalti fallado en la final y no en toda la temporada, en el primer equipo y no en toda la empresa que hay detrás. nos quedamos en lo anecdótico y no en lo esencial, vemos los árboles pero no el bosque.

En definitiva, sobra pasión y presión pero hay muy poca profesionalidad e inteligencia. El fútbol es un terreno hostil a la racionalidad y a los valores deportivos. Por todo eso no sigo la actualidad del fútbol y me deja frío si a un equipo le va bien o mal.

En el caso del Real Madrid, llevan meses (¿años?) obteniendo unos resultados muy inferiores al presupuesto y recursos con los que cuentan. Y poniendo soluciones al azar sin haber entendido sus problemas. Algunos llevamos años diciendo que fichar o despedir a Vinicius, Mbappe, Alonso, Arbeloa o quien sea no es la solución, porque el problema no es una persona sino un sistema. Y el tiempo nos da la razón.

Entendiendo la crisis de resultados del Real Madrid desde las ciencias sociales

Así que me resultó refrescante e interesante este análisis de Santiago Navajas en Libertad Digital, utilizando conceptos de economía, empresa, psicología, teoría de sistemas, etc. Algunas ideas clave:

1. Crisis de liderazgo y pérdida de autoridad institucional
El artículo destaca cómo la gestión del presidente Florentino Pérez ha generado una crisis de liderazgo al ceder autoridad del entrenador (Xabi Alonso) frente a la presión mediática y la influencia de una figura clave (Vinicius). Esto refleja un fallo en la cadena de mando y en la estructura jerárquica, donde la autoridad formal se ve socavada por factores externos y emocionales.

2. Conflicto entre lógica empresarial y cultura organizacional
Florentino Pérez, con experiencia en gestión empresarial (ACS), debería aplicar una disciplina estricta y una toma de decisiones racional basada en resultados y orden. Sin embargo, en el club, ha cedido ante la presión simbólica y emocional que representa Vinícius, lo que genera incoherencia entre la cultura organizacional y la estrategia de liderazgo, afectando la coherencia sistémica del equipo.

3. Sesgos cognitivos en la toma de decisiones
Se aplican conceptos de psicología organizacional y económica (Kahneman y Tversky) para explicar cómo la aversión a la pérdida y la falacia del coste hundido influyen en la resistencia a vender a Vinícius, a pesar de que la decisión racional sería hacerlo para recuperar orden y optimizar recursos. Esto evidencia cómo los sesgos afectan la gestión estratégica y la asignación eficiente de activos.

4. Impacto en la disciplina y cultura interna
La falta de respaldo al entrenador y la permisividad hacia comportamientos indisciplinados crean un precedente peligroso que puede erosionar la cultura de responsabilidad y compromiso dentro de la organización. Esto puede derivar en un ambiente donde las estrellas mediáticas imponen su voluntad, debilitando la cohesión y el rendimiento colectivo.

5. Propuesta de reestructuración y liderazgo transformacional
El autor sugiere una reestructuración que incluya la venta de activos sobrevalorados para financiar fichajes que aporten hambre y compromiso, y la recuperación de un liderazgo fuerte y respetado (incluso Xabi Alonso) para restablecer la autoridad y la disciplina. Esto apunta a un liderazgo transformacional que priorice la visión a largo plazo y la salud organizativa sobre intereses individuales o simbólicos.

Conclusiones

En este caso puedo criticar al Real Madrid porque no tengo ningún vínculo con ellos. Pero no son la excepción, más bien un ejemplo que confirma la regla. La mayoría de equipos de fútbol (tanto modestos o infantiles como profesionales y famosos) suelen fallar en su estrategia, toma de decisiones, liderazgo, estructura, cultura, gestión del desempeño, desarrollo del talento, etc. Por cierto… ¿Qué tal está tu empresa en estos temas? 😉

Esto es más grave cuanto mayor sea el club. No se pueden gestionar organizaciones complejas, con miles de empleados, proveedores y clientes, con los mismos planteamientos que gestionamos un equipo de fútbol de barrio. Saber de fútbol está bien, pero es insuficiente para tener éxito gestionando personas y sistemas organizativos complejos.

Más cosas que pensar

Si te interesa la relación entre deporte y desarrollo de personas y organizaciones, seguro que te gustarán otros posts anteriores:

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Every psychological trap explained in 13 minutes

El «efecto cobra» o el peligro de los incentivos bienintencionados pero contraproducentes

Tal vez quienes hemos estudiado algo de economía tenemos una mente distinta de la mayoría de personas, pero sigue sorprendiéndome cómo la mayoría de la gente ignora el poder de los incentivos en el comportamiento humano (y el peligro de definirlos sin pensar qué puede salir mal).

De hecho, (permitidme la cuña publicitaria) dedico al tema incentivos y motivación un capítulo en Mi nuevo libro: Management audaz. ¿Qué podemos aprender las mejores empresas de los peores piratas?.

En este vídeo se explican, de forma muy didáctica, algunos ejemplos chocantes al respecto, desde la India colonial, pasando por la Unión Soviética y llegando a la actual industria médica. De nuevo, se comprueba que la historia nos enseña que el ser humano no aprende de la historia y repite los mismos errores. También se proponen algunas alternativas.

En mi opinión, debería ser obligatorio verlo antes de permitir a la gente ser adultos, votar, ser votados, o dirigir equipos y empresas.

No es la primera vez que tocamos este tema. Para saber más:

Como hacer que los empleados trabajen más (humor e incentivos en The Office)

La importancia de los incentivos, y cómo el 99% de la gente (incluidos los directivos) no los entiende

Los incentivos ayudan al desempeño… ¿o no? ¿Qué dice la ciencia?

The broken window fallacy, Troyan horse ideas, and how to avoid making terrible economic decisions

Las empresas de servicios profesionales y la asfixia de la gallina de los huevos de oro

Serotonin vs. Dopamine – 7 Key Differences Between Pleasure and Happiness

We often say that we want happiness, but in fact we pursue pleasure. Dr. Robert Lustig author of «The Hacking of the American Mind: The Science Behind the Corporate Takeover of Our Bodies and Brains» explains pleasure and happiness and discusses the basic brain mechanisms behind various addictive products that are hacking our reward centers.

Expect to learn:

  • What are the 7 differences between pleasure and happiness?
  • Why is it that the more pleasure you seek, the more unhappy you get?
  • How do adictions develop?
  • What do serotonin, cortisol and dopamine have to do with all that?
  • How does it impact our motivation and well-being?
  • What is the difference between depression and burn-out and what can you do to overcome them?

7 differences between dopamine (pleasure) and serotonin (happiness):

  • 1. Pleasure is short term like a meal, happiness is long term like a lifetime.
  • 2. Pleasure is visceral you feel it in your body, Happiness is ethereal you feel it above the neck.
  • 3. Pleasure is taking, like from the casino, happiness is giving like habitat for humanity.
  • 4. Pleasure is achieved alone like eating a chocolate cake, Happiness is achieved in social group like in birthday party.
  • 5. Pleasure is achievable with substances like cocaine, heroine, nicotine, alcohol, sugar, some addictive behaviors. happiness is not achievable with substances.
  • 6. The extremes of pleasure, weather it being substances (cocaine) or behaviors like shopping, gambling, social media, internet, gaming, pornography, foody. In the extreme are addictive. There’s holic after every one of those things shopaholic, alcoholic, sexaholic, chocoholic etc but there’s no such thing as being addictive to too much happiness.
  • 7. Pleasure is dopamine and happiness is serotonins. Two different neurotransmitter, areas of the brain, regulatory pathways, mechanism of actions, drivers. Dopamine is an excitatory neurotransmitter. Neurons like to be excited and tickled but they don’t like to be bludgeoned.
  • Chronic overstimulation of any neuron in the body leads to neuronal cell death. Because neurons are so metabolically active so If you keep it up and keep it up that neurons is basically exhaust and die. Even tho you have lots of dopamine molecules you have fewer receptor which means there’s less chance that any molecules will finds the receptor. What that means in human terms is you need more and more to get less and less. That’s the phenomenon we call it tolerance. Dopamine leads to tolerance. And then when those neurons do starts to die that’s called addiction.
  • Serotonin is other neurotransmitter it’s inhibitory. There’s no such things as overdosing on too much happiness but there’s one thing that downregulates a serotonin that’s dopamine. So the more pleasure you seek the more unhappy you get. So Coca Cola does not give you happiness it gives you pleasure. So don’t chase pleasure (dopamine) it will make you unhappier (less serotonine).

For the full podcast episode, visit: https://www.fitmind.com/podcast.

If you want to know more:

¿Drogas, videojuegos y trabajo? Neurociencia y claves prácticas para la motivación y el desempeño.

Understand and manage your dopamine and motivation

¿Tus pantallas absorben tu atención y tiempo? ¿O los de tus hijos?

The Science of Setting & Achieving Goals

The surprising results of one of the largest experiments on intelligence ever conducted

Is IQ real or pseudoscience? www.clearerthinking.org ran one of the largest experiments ever conducted on intelligence outside of academia to find out.

Here’s a summary:

(00:00–01:06) IQ and the «Positive Manifold»:
The study explored whether IQ is a real, meaningful measure of intelligence. Thousands of participants took a random subset of 62 diverse cognitive tasks. The data confirmed the «positive manifold» — people who performed well on one mental task tended to perform well on others.

(01:40–02:43) IQ’s Predictive Power:
A single IQ score was calculated per participant, explaining ~45% of the variance in performance across tasks — aligning with academic findings. However, 55% remained unexplained, showing IQ is significant but far from the whole story.

(03:15–03:48) What IQ Misses:
The unexplained variance stems from random noise, skills gained through practice, and non-IQ aptitudes (e.g., personal strengths in math or language).

(04:18–04:50) Real-World Predictive Outcomes:
IQ slightly predicted income (r = 0.15), strongly predicted job performance for those with below-average IQ (r = 0.48), and correlated with open-mindedness and political tolerance.

(04:50–05:25) Surprising Correlations:
Lower IQ correlated with:

  • Greater belief in celebrity worship (r = –0.42)
  • Higher susceptibility to nonsense phrases being rated as «profound»

(05:25–05:58) IQ ≠ Happiness:
IQ had no significant link to happiness or life satisfaction. People also aren’t great at estimating their own IQ (self-estimate vs actual IQ r = 0.23).

(06:30–06:58) Personality vs IQ:
Personality traits like conscientiousness and extraversion outperformed IQ at predicting most real-life outcomes, including success indicators.

(06:58–07:30) Final Takeaways:

  • IQ is statistically meaningful and robust.
  • It explains a lot — but not everything.
  • Personality may matter more in many life contexts.

(07:30–07:58) Cognitive Assessment Tool:
The creators developed a new cognitive assessment based on their data, analyzing 7 dimensions of cognitive ability. A link is provided for those interested.

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El IQ supuestamente mide la inteligencia. ¿Qué dice la ciencia? Vídeo resumen.

¿Por qué la atención es más importante que la inteligencia?

Las empresas prefieren la inteligencia emocional al cociente intelectual

Why smart people are not always successful

The neuroscience of intelligence

Why intelligence is so important (and you shouldn’t ignore it if you work at HR)

How do spies process good information and avoid common intelligence traps (managers should learn too).

What does science tell us about intelligence? (Mythbusting and lecture by Peterson)

Relacionigrama vs. organigrama. ¿Cómo representar la realidad de tu equipo?

Organigrama vs. diagrama de relaciones

Los seres humanos llevamos millones de años viviendo en jerarquías sociales y sólo unas décadas en empresas. Todas las organizaciones necesitan dibujar un organigrama para clarificar la estructura y jerarquía formales. El problema es que resulta completamente insuficiente, incluso a veces contraproducente porque ofusca las complejas relaciones y la influencia cruzada entre las personas de una organización.

Como ejemplo, reflejo aquí un post de Andrés Ortega en linkedin y una ilustración de corporate _rebels. ¡Gracias!

Cuando yo era joven leía mucha ciencia ficción. En relación con el tema de hoy, había una historia (cuyo título desgraciadamente no recuerdo) en la que el protagonista tenía un superpoder: podía visualizar los vínculos emocionales entre personas como líneas que las conectaban, de distintos colores según las emociones que implicaran, más fuertes o tenues según la intensidad de la relación. Y eso le daba una gran ventaja a la hora de entender e influir socialmente.

Aplicación al coaching de equipos

Muchos años después, me di cuenta de que ese superpoder realmente todos lo podemos tener en cierta medida, y que es fundamental para saber moverte en equipos y organizaciones. De hecho, para los líderes y miembros de un equipo tener un mapa relacional (o relacionagrama) es una gran herramienta para ser consciente de las relaciones no formales (pero muy reales).

Así, se puede visualizar gráficamente quién se siente excluido o quién es el nodo de comunicaciones, de si hay grupitos coaligados o enfrentados, la calidad e intensidad de las relaciones, cómo se sienten cada uno de los miembros del sistema, si hay desequilibrios, qué papel juega el líder formal y/o los informales, si hay puestos críticos, etc.

Como coach de equipos y sistémico, esta es una herramienta que he utilizado y adaptado en muchas ocasiones, para que el equipo sea más autoconsciente y pueda mejorar.

A modo de ejemplo, he aquí un ejemplo reciente de un trabajo con un equipo. No detallo las conclusiones ni el cliente por confidencialidad, pero la disposición de las figuras, las distancias relativas, los colores, los tipos de línea, etc. nos permitieron descubrir realidades no evidentes pero muy importantes para mejorar la salud y funcionamiento del equipo.

Si eres líder de un equipo, o un equipo que quiere mejorar ¿ya has mapeado tu relacionagrama… o vas a seguir usando el organigrama para guiarte?

Si quieres más información, estamos a tu disposición en info@revitalent.com

¿Cuánto cuestan las reuniones de tu empresa? ¿Cómo mejorarlas si una formación no basta?

El otro día hablaba con un cliente que quiere mejorar la gestión de sus reuniones. Es un clásico de ayer, hoy y mañana, y que sin embargo sigue afectando a la mayoría de empresas. Yo le proponía, mejor que colocarle una formación típica al respecto, un programa de transformación.

En el post de hoy recomiendo algunas claves para mejorar las reuniones:

  • Cuantifica y calcula el coste. Haciendo un ejercicio con algunas suposiciones, calculaba que las reuniones podían costarles unos 17M€ cada año y más de 500€ / reunión. En cada caso habrá que medir y calcular su cifra real, pero todo el mundo debe ser consciente de cuánto cuesta cada reunión y todas las reuniones en un año. Sólo con mejorar un 5% su gestión podrían ahorrar 850000€ cada año.
  • No hagas una formación, haz una transformación. Las formaciones están muy bien, pero si no van acompañadas de cambios en los procesos, políticas, incentivos, cultura, etc. no tendrán mucho impacto. Hay que diseñar un programa de transformación, no un cursito.
  • Establece unos estándares claros para las reuniones, cuándo y cómo prepararlas, realizarlas, darles seguimiento, etc. Define formatos, actas, reserva de salas, etc. Pero que sean fáciles y prácticos, limita la burocracia.
  • Comunícalo bien. Que todo el mundo los conozca, comprenda, comparta y se comprometa.
  • radical. No toleres reuniones o gestores de las mismas en las que se incumplan claramente los estándares acordados. No permitas reuniones innecesarias, con gente que no aporta o que está escribiendo en su pc mientras otros hablan, sin agenda, con personas que divagan o que no aportan nada, etc.
  • Corrige y desarrolla a quienes intenten cumplir con los estándares pero no tengan las habilidades.
  • Empieza por la cabeza. Si los altos directivos no dan ejemplo, los managers no seguirán.
  • Ten un aliado externo. Los sistemas sociales no se pueden cambiar desde dentro, necesitan un actor externo para generar cambios.
  • Evalúa los cambios y los resultados, y comunica los éxitos.

Y en tu empresa… ¿Cómo son las reuniones? ¿Son un mecanismo eficaz de comunicación y coordinación o una pérdida de tiempo? ¡Comparte este artículo con algún compañero, en vez de sufrir las reuniones en silencio!

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¡Otra reunión y me tiro por la ventana!

7 de cada 10 reuniones de trabajo no sirven para nada. ¿Qué hacer para resolverlo de verdad?

Las temibles cenas y eventos de empresa (con mucho humor)

El 63% de los profesionales admite haber cambiado de empleo porque no se sentía alineado con el liderazgo de su empresa

Desde hace décadas en los entornos de RRHH venimos predicando en el desierto que los profesionales no se van de sus empresas, se van de sus jefes. Otro dato más para respaldarlo es este estudio Robert de Walters denominado Principales tendencias globales de talento’ y reflejado en un artículo de Foro Recursos Humanos.

Algunas ideas clave:

  • Dos tercios de los profesionales (63%) han admitido que una de las principales razones para dejar su anterior empleo fue la falta de «conexión» con el equipo directivo.
  • Además, el 68% afirmó que su salida se debió a «promesas vacías» por parte del equipo de dirección, ya que los profesionales sienten que los líderes que no cumplen lo que dicen erosionan su confianza.
  •  Las empresas que cuentan con un enfoque organizacional centrado en las personas o people first tienen un 50% más de probabilidades de fidelizar al mejor talento, y además, multiplican por 2,6 veces las probabilidades de cumplir sus objetivos de negocio.

En el citado estudio, cuando se les preguntó cuáles son los rasgos comunes de un liderazgo deficiente o poco auténtico, los profesionales enumeraron:

  • Falta de transparencia (72%). Los profesionales pierden la confianza en los líderes que retienen información o no explican las decisiones tomadas.
  • Inconsistencia (66%). Los líderes que dicen una cosa pero hacen otra tienen dificultades para ganar respeto a largo plazo.
  • Evitar la responsabilidad (44%). No admitir errores o no asumir responsabilidades lleva a una cultura de culpabilización.
  • Ignorar el bienestar de los empleados (30%). Los líderes que priorizan el beneficio del negocio sobre las personas, crean un ambiente laboral tóxico.
  • Micromanagemen (28%). La falta de confianza en las habilidades de los profesionales puede afectar directamente a la innovación y la motivación.
  • Favoritismo (22%). Un trato desigual entre los miembros del equipo fomenta el resentimiento y la desconexión.

Pero en la mayor parte de las empresas siguen sin detectar y gestionar sistemáticamente a los malos líderes, y creyendo que invertir en las personas es malgastar el dinero. La buena noticia es que la oportunidad es evidente para aquellas empresas que sí utilicen su gestión de personas como ventaja competitivas.

Los niños perdidos: cómo hemos expulsado de la sociedad a una generación de hombres jóvenes

Cada poco nos insisten con titulares sobre la famosa brecha de género. Luego, de forma secundaria, hay noticias que salen como anécdotas, pero que en realidad siguen un patrón común.

  • Tiroteos en escuelas, robos, violencia, crímenes de todo tipo
  • Fracaso escolar
  • Trabajos poco cualificados e ingresos decrecientes
  • Adicciones y evasión del mundo real
  • Suicidios

El patrón es que todo esto está protagonizado por hombres jóvenes mal integrados en nuestra sociedad.

¿Qué está pasando con nuestros hombres jóvenes? ¿Qué sociedad estamos creando en la que muchos de ellos no encajan? En la loable búsqueda de la igualdad de oportunidades para las mujeres ¿estamos dañando a los hombres?

Recientemente encontré un estudio estremecedor que recomiendo leer con atención: «The lost boys: how a generation of young men fell behind women on pay. A sobering report details their struggles before primary school even begins, a dearth of role models and the decline of blue-collar jobs.» Está hecho en UK, pero muchas de las tendencias también son válidas en cierta medida aquí.

Algunas conclusiones y datos escalofriantes:

  • Los hombres jóvenes están fracasando en una medida desproporcionada en el sistema escolar. 75% de los expulsados por el sistema escolar (en el que curiosamente las mujeres predominan enormemente) son varones y en las universidades británicas hay 3 mujeres por cada 2 hombres.
  • También hay una caída significativa en la proporción de hombres que encuentran trabajos cualificados y por lo tanto en sus salarios. Eso hace que tengan que les cueste más tiempo independizarse.
  • Ellos protagonizan y sufren mayormente la marginalidad, el crimen (90% de las víctimas de homicidio), la cárcel (96% de los reclusos) y el suicidio (tres veces y media más probable que las mujeres).
  • La cultura, el sistema educativo y los medios de comunicación muestran lo masculino bajo una perspectiva negativa: toxicidad, violencia, ridiculización de los valores y personajes tradicionalmente masculinos, etc.
  • Los hogares sin una figura paterna de referencia (1/5 de las familias británicas) hacen mucho más probable todos los síntomas mencionados. 76% de los niños en custodia tienen un padre ausente.

También recomiendo una interesante conversación entre Peterson y un experto en este tema, Warren Farrell. Si tienes hijos o sobrinos varones, te interesará.

Los 5 motivos principales por los que los empleados solicitan apoyo emocional (y 5 ideas extra para mejorar tu bienestar)

BH Bienestar ha lanzado su análisis anual sobre el uso de su Programa de Apoyo al Empleado. Los datos reflejan que la ansiedad, las dificultades familiares y la depresión están en el top 3 de los motivos más frecuentes por los que los empleados han solicitado apoyo emocional en 2024.

Algunas ideas:

  • La ansiedad se mantiene en el primer puesto, siendo el principal motivo de consulta de 2024 con un 25% sobre el total y, en tercer lugar, el ánimo depresivo con un 14% de consultas.
  • Unos datos que reflejan la creciente incidencia de los trastornos psicológicos en la población activa en España. Según el último informe de Atención Primaria publicado por el Ministerio de Sanidad, en España la ansiedad afecta ya a un 12% de la población y la depresión, a un 4,7%; convirtiéndose así en los dos trastornos psicológicos con mayor incidencia en nuestro país. 
  • El 81% de las consultas están vinculadas a problemáticas no laborales, mientras que solo el 19% tienen relación directa con el entorno profesional​. Un aspecto que se ve reflejado si prestamos atención al segundo motivo más frecuente de consulta: las dificultades familiares y de pareja (19%).
  • Por otro lado, el desarrollo de habilidades personales o profesionales mediante coaching (11%) y estrés laboral (10%), ocupan también puestos determinantes siendo el cuarto y quinto motivo de consulta respectivamente.

(Fuentes: Noticia en Equipos y Talento y estudio original en BH Bienestar)

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