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Los clientes NO son lo primero y entrevista a Richard Branson

Image result for los clientes no son lo primeroA Richard Branson siempre le ha gustado ser provocador y original. En este caso respecto a la típica frase “los clientes son lo primero”.

El pasado verano por fin leí su autobiografía. Muy sincera, entretenida e inspiradora. Para mi siempre ha sido un ejemplo de lider, empresario y rebelde constructivo (por otra parte tiene sus debilidades y defectos, como cualquiera).

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De regalo para los suscriptores del blog, aquí tenéis una versión en pdf y gratis, y aquí otro libro suyo “Screw it, let’s do it”.

Para abrir boca recomiendo la siguiente entrevista en la que Richard habla de su vida y experiencias vitales y profesionales es una maravilla.

Cuenta sus aventuras al borde de la muerte, sus claves de éxito, cómo aprende de sus fracasos, anécdotas, etc. Muestra sus cualidades como persona, lider y emprendedor, entre las cuales está divertir y divertirse.

¿Cómo estás de autoestima?

¿Te cuesta admitir con naturalidad un halago? ¿Te sacrificas por los demás? ¿Te tomas personalmente las críticas? ¿Te comparas con otros? ¿Te importa el qué dirán? ¿Te preocupa fallar a otros? ¿Reaccionas mal ante los conflictos? ¿Te da verguenza mostrar tu cuerpo o tu forma de ser natural? ¿Necesitas demostrar/te constantemente lo bien que haces las cosas / tus éxitos / tus posesiones? Seguramente no has respondido que sí a todas las preguntas (espero) 😉 pero tal vez sí a alguna.

Son algunos casos reales de clientes, tanto de coaching ejecutivo como personal, en los que a menudo acaba saliendo la falta de una sana autoestima como raíz de muchos problemas.

Image result for autoestimaDe niños solemos tener una sana autoestima, que con las dificultades, las críticas ajenas, los fracasos, el desamor, un despido, la edad, etc. vamos perdiendo. Hasta el punto que muchas personas pueden hacer facilmente una lista de aspectos negativos sobre sí mismos, pero les cuesta reconocer sus virtudes, éxitos y aspectos valiosos.

¿Qué no es?

  • Image result for autoestimaUno de estos clientes (persona exitosa desde cualquier punto de vista… ajeno) reflexionaba que hay otros que van constantemente presumiento como si no tuvieran abuela. En realidad valorarse a sí mismo no tiene nada que ver con pavonearse o colgar todo el día fotos ideales en las redes sociales para buscar likes. Dime de que presumes…
  • Tampoco es autoestima el tener una visión idealizada de uno mismo y no reconocer los propios fallos y áreas de mejora.

¿De dónde sale y cómo mejorarla?

La autoestima no se crea ni se destruye de golpe, sino que es el resultado acumulado de:Image result for autoestima

  • Cómo nos tratan otros (sobre todo en la infancia, y en la inmadurez adulta)
  • Cómo nos tratamos a nosotros mismos, cuando nos damos cuenta de que nos corresponde tomar el timón de nuestra nave

En definitiva es algo que se puede entrenar. La teoría es fácil: TRÁTATE BIEN A TÍ MISMO, pero la práctica no tanto. A veces hay que reprogramar creencias subconscientes y antigüas, hábitos, etc., lo que no resulta fácil. Por ejemplo una cliente entraba en bucle: como tenía baja autoestima no se permitía hacer las cosas que en su juventud la hacían sentirse bien, ¡y encima luego se sentía culpable y frustrada por ello!

Para todos los que alguna vez podemos tener la autoestima baja, os invito a saborear los dos siguientes videos:

Conferencia sobre la ACTITUD por Victor Küppers

Fantástica conferencia de Victor Küppers, gran comunicador, que combina amenidad con mensajes potentes, y da ejemplo de entusiasmo.

  • Las personas somos como bombillas; en pocos segundos transmitimos mucho sobre nuestra energía.
  • Hay gente que pierde la vida corriendo como pollos sin cabeza.
  • No valoramos lo bueno que tenemos hasta que lo perdemos. Es importante apreciar y saborear todos los pequeños momentos y regalos que nos da la vida.
  • La actitud, más que otras características, es lo que cuenta. Aunque no hay nada peor que un inútil motivado.

En fin, mejor ver el original. Gracias José Eugenio, por compartir.

Trabajadores del conocimiento

Excelente artículo de Edu Sánchez en el cual nos habla de los trabajadores del conocimiento.  Un extracto:

  • Trabajar duro era más sencillo de valorar, de medir y de ejecutar para nuestros abuelos y padres. Si, lo tenían fácil (sólo de medir, por supuesto), trabajar duro era “producir más” (madrugar más, echar más horas, dejarse la piel). Y ese producir más era lo mejor para sacar a flote a su familia.Resultado de imagen de trabajar duro
  • Pero ese tiempo pasó y todo se ha complicado. La mayoría de nosotros no usamos nuestros cuerpos como sustitutos de las máquinas. Las máquinas hacen el trabajo físico. En nuestro tiempo, nosotros nos gastamos las horas sentados ante un escritorio.
  • En este punto, mis contertulios siempre me contestan lo de las 11 horas al día, el teléfono siempre dispuesto para contestar al cliente, al jefe (incluso en vacaciones), y esos e-mails respondidos en fin de semana, sin desconexión.
  • No. No estás trabajando duro, perdona, estas trabajando MUCHO (que es distinto).
  • En definitiva, no sirven los conceptos clásicos de productividad. La productvidad del trabajador del conocimiento es algo totalmente nuevo y desconocido. Y una de las claves de nuestra economía, de nuestras empresas y de los jefes será entender cómo medir en el trabajo y cómo generar valor a través de liderar a este tipo de trabajador tan peculiar.
  • Trabajar duro es dejar esa redundante cómoda zona de confort. Es dejar el trabajo y ponerte por tu cuenta. Es inventar un nuevo sistema, servicio o proceso en el departamento. Trabajar duro es tomar decisiones arriesgadas, sin certidumbre, sin consenso. Trabajar duro es correr riesgos aparentes. Es dejar el “statu quo” de la complacencia a un lado y hacer cosas que la competencia consideran inseguro; romper las creencias, las normas.
  • Resultado de imagen de trabajar duro¿Crees que las personas que hoy están cosechando éxitos o creando cosas fantásticas sólo lo hacen dedicando más horas que tú? Si esto fuera cierto, la receta es fácil. Pon antes el despertador. Ya lo tienes. El tema es que no trabajan sólo mucho, sino DURO.
  • Claro que es arriesgado, seguro que lo estás pensando. Para comenzar nos tocaría enfrentarnos con cosas que preferimos ni verlas: el miedo al fracaso, el miedo a destacar, el miedo al ridículo, el miedo al qué dirán, en definitiva el miedo al rechazo. Pero trabajando duro nos enseñará a enfrentarnos a estos miedos y dejarlos atrás. Eso sí, una vez superados, al día siguiente, tocará hacerlo otra vez, y otra, y otra.
  • Resultado de imagen de trabajar duroPero no lo dudes, cuanto más arriesgues, más seguro estarás. Te estás forjando un futuro a prueba de recesiones y tus hijos te lo agradecerán. Así que cuando saltes de la cama, temprano, todos los días y estés frente a tu escritorio, ya sabes, trabaja duro, suda la camiseta, asegura tu vida y tu futuro, merecerá la pena.

Además recomiendo los siguientes videos de Alejandro Pedralta, para todos los profesionales de RRHH que tengan que gestionar trabajadores del conocimiento en sus empresas o para quienes lo sean ellos mismos.

¿Somos realmente racionales?

Hoy proponemos una brillante conferencia de nuestro admirado Francisco Capella, en la que se demuestra que el ser humano dista mucho de ser ese agente perfectamente racional que supone la teoría económica clásica.

Nos ha sorprendido encontrarla porque está muy en la línea de nuestra conferencia: SorprendenteMente, que estamos ofreciendo de forma gratuita a un cliente cada mes. En nuestro caso lo hacemos más participativo y en vez de contar los experimentos los vivimos con el público, pero las ideas de fondo son similares.

Si no te interesa por curiosidad académica, te interesará por los sorprendentes experimentos y para evitar que te manipulen quienes sí conocen estos sesgos y limitaciones de la mente humana.

También teníamos otro post dedicado a estos temas apasionantes: Algunos hallazgos de psicología que explican por qué tomamos malas decisiones

Si quieres probar nuestra conferencia en tu empresa, reservala en info@revitalent.com (una edición gratuita cada mes por orden de solicitud y según disponibilidad).

Psicólogos y coaches

Hace tiempo publicamos otro post “psicólogos vs. coaches” que despertó mucho interés. Hoy recomendamos un enriquecedor debate entre varios reputados coaches y psicólogos sobre las fronteras y conflictos entre ambas disciplinas.

Algunos puntos clave de discusión:

  • El intrusismo de ciertos supuestos “coaches” (tanto de malos profesionales dentro de la profesión como de coaches en ámbitos que se suponen propios de los psicólogos)
  • La superposición entre unos y otros en el ámbito del “life coaching
  • La necesidad / dificultad / oportunidad de regular o no la práctica y acceso a la profesión del coaching
  • La oportunidad de que el coach tenga formación en psicología

En todo caso, recomendamos la lectura y visionado original en Redacción Médica. Participan Celeste Amaya, Miguel Santed, José Miguel Gil, Luis Picazo e Isabel Aranda, y la información está elaborada por Laura Díez.

¡Estoy muy liado!

Ultimamente esta es la expresión que más escucho en clientes, compañeros y amigos. “¡Estoy muy liado!” Yo lo escucho y me imagino algo así:

¿Ejemplos más reales? Tengo un amigo con quien hace un año que intentamos quedar, una amiga que trabaja unas 60 horas a la semana, clientes que me piden propuestas y tras varios meses nunca encuentran tiempo de verlas, otros que me cancelan cursos porque no tienen tiempo material de organizarlos, gente que aplaza las reuniones repetidamente, etc. Con cariño, les (nos) dedico este post.

Todo el mundo está a tope. Confieso que muchas veces yo mismo saco esa expresión. Y lo peor es que no es una excusa (bueno, a veces sí) 🙂 y la gente apenas puede formarse, pensar estrategias, innovar, cuidar las relaciones, o incluso tomarse un respiro.

El hecho es que en los últimos años, buscando la eficiencia o la mera supervivencia de las empresas, debido a la crisis, la presión fiscal, o por el motivo que sea, se ha recortado tanto la estructura que muchas veces hoy hay 3 personas haciendo el trabajo que antes hacían 5.

Por otra parte el ajuste realizado en la empresa privada no ha sido correspondido por el sector público (veanse los datos oficiales), pero este es otro debate.

Volviendo al tema, usar menos empleados para hacer lo mismo no suele ser porque la productividad individual haya crecido, sino por otros motivos:

  • Se está renunciando al largo plazo. El empresario o directivo ya no piensa en crecer en cinco años, sino a sobrevivir el siguiente o en dar las cifras que reclama el accionista. Las iniciativas que no tienen un impacto inmediato en la cuenta de resultados se despriorizan. Por ejemplo la inversión en formación en empresas cayó más de un 25% durante la crisis.
  • Mercado laboral disfuncional, con un exceso de oferta de trabajadores no diferenciales y una escasa demanda de trabajadores que no necesita cuidarles, ya que sabe que quienes tienen una silla se aferran a ella aunque sea incómoda.
  • Los recortes no tienen un coste inmediato, normalmente quienes quedan están compensando con una mayor dedicación e ingenio la carencia de recursos, eso sí, a costa de un fuerte desgaste personal y de transmitir el mensaje que el recorte ha sido bien hecho, porque se produce lo mismo con menos coste.
  • Miedo a invertir por los empresarios y directivos, debido a incertidumbres sociales, políticas y económicas, y a la competencia de otros países más atractivos para los negocios.

No obstante, siendo los factores externos los que son, también propongo una serie de aspectos internos para provocar la reflexión a quien se acostumbra a decir “estoy muy liado” o “no tengo tiempo”:

  • Si la empresa te obliga a estar cronicamente “tan liado” que es insoportable (no una circunstancia puntual), renegocia tu puesto, aumenta tus recursos, delega, pide ayuda, prioriza, o si no hay nada que hacer revisa si merece la pena seguir en esa empresa. Tal vez estoy tan liado que no tengo tiempo de desliarme.
  • Es una excusa estupenda para no tener que decir que no abiertamente, o para no tener que elegir conscientemente entre tus prioridades. Sin embargo, normalmente los demás adultos preferimos que nos digan que no, o que nos den otra alternativa a que nos tengan pendientes.
  • Quizás no me atrevo a “plantarme” y explicar a mi jefe que no se pueden conseguir resultados infinitos con recursos decrecientes, solo a base de voluntarismo. En tal caso quizás ésto valga como indirecta.

  • Tal vez hemos “comprado” la imagen de que alguien muy ocupado es muy importante o muy comprometido con su empresa. Quizás otros nos puedan percibir como ineficientes, incapaces de delegar o mal organizados.
  • Puede indicar una mala gestión del tiempo. Un conductor que conduce todo el tiempo al límite y con el motor en el la línea roja no es un buen conductor. Un directivo que nunca tiene tiempo para pensar y anticiparse al futuro no es un buen directivo.
  • Puede indicar un enganche a la adrenalina de ir siempre al límite, o a salvar el día a base de heroismo. Pero a largo plazo yo prefiero instaladores de sistemas anti-incendios eficientes que bomberos heróicos.
  • A lo mejor es el miedo a “si paro de pedalear me caigo” o “no voy al médico no sea que me diga algo malo”. O sea, ahogar la reflexión incómoda en la actividad desenfrenada.
  • Cuidado con el desempoderamiento progresivo. Nunca se dice “me he liado” o “he priorizado de forma que no voy a llegar a eso”. El sujeto de la frase (el causante de la situación) no es uno mismo, luego la solución tendría que venir de algo o alguien externo, no de cambiar algo uno mismo. Somos víctimas inocentes a cambio de renunciar a liderar nuestra vida.

En definitiva: ¿para qué nos sirve estar tan liados? (Sinceramente, ahora que nadie nos oye.) Cada uno de los que estamos “muy liados” tal vez podríamos pararnos a pensarlo, o si necesitamos ayuda en este sentido buscar un buen coach. Pero no lo haremos, justamente porque ¡estamos muy liados! 😉

Los sesgos cognitivos más frecuentes

Sorprendente artículo de Sergio Parra para que no te creas nada de lo que crees 😉

Llevamos esos sesgos en nuestro “sistema operativo” como mecanismos de adaptación, pero pueden nublar nuestro razonamiento y hacernos tomar malas decisiones. Si los conoces y eres más consciente de ellos podrás gestionarlos de forma más racional.

  • Sesgo modal: Pensar que los demás no tienen ni idea de lo que dicen y que nosotros cometemos menos errores o somos más hábiles en general. Un sketch de los Monty Python lo ridiculizaba así: «¡Todos estamos por encima de la media!»
  • Sesgo endogrupal: Estar de acuerdo con las personas que forman parte de nuestro grupo más cercano.
  • Sesgo jerárquico: Creer que el “jefe” sabe más o acierta más. Curiosamente, los pilotos y copilotos de avión lo llevan más o menos la mitad del tiempo cada uno, pero los pilotos tienen más del 80% de los accidentes.
  • Resultado de imagen de conformingEfecto bandwagon (subirse al carro): De forma inconsciente tendemos a estar de acuerdo con la masa, con las opiniones mayoritarias, aunque la evidencia nos informe de lo contrario.
  •  Sesgo sexista (no sólo presente en ellos, sino en la mayor negatividad de los pensamientos de ellas sobre sí mismas)
  • Sesgo de la tiranía de la actualidad: Se nos da muy mal demorar recompensas y obtener beneficios a largo plazo.
  • Sesgo de negatividad: Tendemos a prestar más atención a las malas noticias antes que a las buenas, incluso otorgamos más credibilidad a las noticias agoreras que a las optimistas.
  • Sesgo del status quo: Es la tendencia a rechazar lo nuevo y los cambios en general sobre lo ya establecido.

¡Hay muchos más! Seguramente crees que estos sesgos afectan a los demás, que tú eres inmune a estos sesgos (otro ejemplo de sesgo modal ;-). Sorpréndete con este experimento sobre la necesidad de conformar.