¿Es el tiempo libre la mayor recompensa?

Desde hace siglos se parte del supuesto de que el dinero es el principal motivo por el que la gente trabaja para otros. 

Pero una vez cubiertas las necesidades básicas, ¿las personas cada vez valoran más su tiempo libre? ¿puede ser el tiempo libre un elemento motivador diferencial, especialmente con las nuevas generaciones?

Personalmente, tras trabajar muchos años en trabajos interesantes pero con horarios absurdos, uno de los factores que más valoro de ser mi propio jefe es la libertad de horarios y la compatibilidad con mi familia y aficiones.

Es cierto que no todos los puestos permiten medir la aportación de valor y por lo tanto retribuir según otros indicadores, pero también es cierto que la tradicional obsesión con el horario lleva a ineficiencias en el trabajo, desgaste personal, y presentismo (uno de nuestros temas favoritos, ya tratado también aquí o aquí).

En este sentido, en este artículo de Tino Fernández se apuntan varias fórmulas que no siempre serán aplicables (ni siquiera deseables), pero que merecen al menos una reflexión:

  • Dedicar un % del tiempo de trabajo a proyectos libremente elegidos por el empleado. Empresas como Google o 3M deben una gran parte de su capacidad de innovación a esta práctica.
  • Trabacaciones, que mezclan vacaciones y trabajo. Esto no lo acabo de entender, personalmente hay días que trabajo a tiempo parcial o incluso al lado de la piscina, pero al final no son realmente vacaciones porque no desconectas. En realidad sería más bien teletrabajo a tiempo parcial.
  • Me days o Me time (tiempo para mí), y que significa, literalmente, ofrecer días libres pagados, aparte del tiempo establecido para las vacaciones
  • Sabáticos para renovarse y reflexionar. Compañías como Adobe Systems brindan años sabáticos por cada lustro de permanencia en la empresa, y Boston Consulting Group otorga a los profesionales que llevan en la consultora a partir de cinco años un periodo de ocho semanas para reflexionar y rejuvenecerse.
  • Vacaciones ‘cuando quieras’. Richard Branson, fundador de Virgin, invita a sus empleados a cogerse todas las vacaciones que quieran sin tener que pedir permiso.
  • En Alemania varios sindicatos han conseguido que sus empresas (BMW o Volkswagen) reconozcan el derecho de los empleados a permanecer inaccesibles, por correo electrónico o teléfono móvil, fuera de su horario laboral, o a compensar esa disponibilidad con tiempo libre adicional.

Aunque algunos de estas ideas suenan algo utópicas en España, yo propondría una quizás más realista: días de vacaciones voluntarios no pagados, de manera que quien valore más el dinero pueda tenerlo, y quien valore más el tiempo libre también pueda tenerlo. Evidentemente habría que ver el encaje en nuestra rígida y paternalista legislación, y en la cultura y organización de nuestras empresas.

En conclusión, lo que atrae y motiva a los mejores profesionales ya no es sólo tiempo a cambio de dinero. De una u otra forma, las empresas deben tener cada vez más en cuenta la conciliación (incluso yo hablaría de armonización entre proyecto vital y profesional) como elemento de atracción y cuidado de sus personas.