¿Alguna vez has tenido un sueño u objetivo muy ambicioso? ¿Tan ambicioso que al final no eres capaz de hacerlo realidad? ¿Renuncias a soñar para evitar la frustración? ¿O te pierdes en ensoñaciones sin hacer nada, como en esta divertida escena?
Quizás el problema no es la dificultad o tamaño del proyecto, sino la falta de una buena técnica de planificación que te permita convertirlo en tareas y rutinas que puedas gestionar con éxito.
En este vídeo, explico cómo desgranar los grandes objetivos en planes de acción fácilmente realizables. Aplicable a temas profesionales o personales. ¡Atrévete a soñar! (Y luego hazlo realidad, con un buen plan y dando cada día un pequeño paso.)
Por último, recuerda el chiste del kung fu y el pequeño saltamontes:

