Archivo por meses: abril 2022

Los empleados que van a la oficina: más productivos, participativos, comprometidos y con menos probabilidad de irse de la empresa

En cuestiones de RRHH muchas empresas van dando bandazos. Tras rechazar durante décadas el teletrabajo y adoptarlo por la vía de urgencia en los dos últimos años, ahora parece que nos damos cuenta que la presencialidad también tiene aspectos positivos, y obligamos a todos a volver a la oficina. De nuevo nos falta un debate matizado y razonado sobre en qué casos y de qué manera tiene más sentido una u otra opción, o una mezcla de ambas.

Lo ideal: 60% de trabajo presencial y 40% de teletrabajo

Recientemente, Steelcase ha publicado un informe que defiende las bondades de la presencialidad. Podéis ver los detalles en fororecursoshumanos. Es cierto que Steelcase arrima el ascua a su sardina (fabrican mobiliario de oficina), pero tienen algunos buenos argumentos:

  • A través de cerca de 5.000 encuestas realizadas a empleados y directivos de 11 países, una de las principales conclusiones que se extraen es que las personas a las que les gusta trabajar desde su oficina están mucho más comprometidas y conectadas con la cultura de su empresa, y son más productivas y menos propensas a marcharse.
  • En concreto, las personas a las que les gusta trabajar desde su oficina son un 33% más participativas, están un 30% más conectadas con la cultura, son un 9% más productivas y tienen un 20% menos de posibilidades de marcharse. Esta última cifra aumenta hasta el 25% en el caso de España.
  • El estudio también pone de manifiesto que en todos los países participantes existen más trabajadores que afirman preferir trabajar desde casa antes que desde la oficina. En el caso de España, la cifra alcanza el 42%, un 25% no tiene ninguna preferencia -lo cual supone una oportunidad importante para que las organizaciones cambien sus percepciones mejorando la experiencia de la oficina-, y un 32% sí prefiere acudir a la oficina.
  • Además, preguntados por cuáles son los elementos más importantes que debe proporcionar el lugar de trabajo y que son difíciles de conseguir cuando se trabaja desde casa, los españoles mencionan por encima del resto de países el contar con espacios que favorecen la ergonomía.  Asimismo, destacan la capacidad de colaborar con otros de forma eficaz y el incremento del sentido de pertenencia al equipo.
  • Igualmente, el estudio también detalla dónde prefiere la gente realizar los distintos tipos de trabajo. En esta línea, cabe destacar que los españoles prefieren principalmente realizar las tareas de concentración y desconexión desde su casa, mientras que para la colaboración y la socialización eligen la oficina.
  • Esto supone un problema, ya que esta no es la forma en que tiene lugar el trabajo. Las semanas no se dividen claramente en días de colaboración y días de trabajo concentrado: las personas realizan trabajo grupal e individual a lo largo del día. Por tanto, la solución pasa por contar con espacios colaborativos, que sean flexibles para poder adaptar el espacio a las necesidades del día a día, ya sea la colaboración entre equipos o tiempo individual de concentración.

Este tema lleva mucho tiempo interesándonos. Si también te parece importante, te invito a visitar anteriores posts:

Presente y futuro del teletrabajo

¿Trabajo presencial, teletrabajo o modelos híbridos? ¿Qué haría un directivo con visión estratégica?

Padres al borde de un ataque de nervios: queríamos teletrabajo, no esclavitud

Cuando el jefe no se fía de los empleados que teletrabajan

El 84% de hombres y mujeres quieren teletrabajar dos o tres días a la semana

Esta psicóloga ha estudiado a los capullos de tu empresa y sabe por qué se comportan así

Portada de 'Jerks at Work'.

Tessa West, profesora de la Universidad de Nueva York, lleva 15 años estudiando el comportamiento humano y tiene una buena idea de por qué somos así en el trabajo. De hecho, ha publicado el libro ‘Jerks at Work’ (‘Gilipollas en el trabajo’, Penguin Random House), un libro en el que identifica los comportamientos más venenosos del mundo laboral desde su posición privilegiada como responsable del West Interpersonal Perception Lab, un grupo de investigación de la Universidad de Nueva York.

Hay una provocadora entrevista en El Confidencial que recomiendo leer completa. Su teoría y tipología no parece tener una especial base científica, podemos llamarla superficial, pero creo que abre un debate interesante. Algunas ideas extraídas:

  • Los capullos en el trabajo no existirían si no existiesen entornos laborales que son terreno fértil para que crezcan y se desarrollen. La competitividad, las políticas en plan “no preguntes y no cuentes nada”, “que no haya noticias es buena señal” o jefes saturados de trabajo que no tienen tiempo para reunirse contigo son cosas que permiten que los capullos triunfen.
  • Todos tenemos el potencial de ser unos auténticos cabrones si se dan las circunstancias adecuadas. No hablamos de psicópatas extremos, con algunas excepciones. Todos tenemos esos puntos débiles en nuestra personalidad que sacan lo peor de nosotros. 
  • Los capullos no se dan cuenta de que lo son hasta mucho después, nadie se lo dice.
  • La mayoría de los capullos de los que hablo al fin y al cabo tienen sus habilidades, solo que estas resultan molestas a otras personas. No creo que la solución sea librarse de todas las cualidades de los capullos. Creo que deberíamos monitorizar todos esos rasgos para asegurarnos de que no son más negativos que positivos y que no hacen daño a los demás.
  • A menudo, benefician a los jefes. Pero de lo que no se dan cuenta es de que hay mucha gente que desconecta cuando hay capullos alrededor. Así que a la larga, el equipo pierde en términos de productividad, incluso cuando esa persona rinde mejor que nadie.
  • Cada generación ha tolerado menos los entornos laborales tóxicos que la anterior, hasta el punto de que están dispuestos a dejar su trabajo en masa. Hay un cambio cultural en el que la gente que tiene menos poder estructural puede alzar la voz más que antes. Creo que el problema no ha cambiado, solo estamos más despiertos ante él y tenemos menos tolerancia.

Tessa clasifica varios tipos de «capullos en el trabajo» (¿tal vez pondrías la foto de alguien conocido en alguno de estos tipos?):

  • El trepa (‘kiss up/kick downers’, literalmente, ‘los que besan a los de arriba y patean a los de abajo’) pretende ascender a cualquier costa. Para conseguirlo, trata a todos los que están a su nivel o por debajo como competidores y guarda sus buenas formas para sus superiores.
  • Los ladrones de crédito (‘credit stealers’) hacen pasar por suyas tus ideas. Son amigables, te echan una mano para poder llevarse el mérito. Minimizan tu contribución y son buenos ocultando sus huellas.
  • Los parásitos (‘free riders’) son expertos en no hacer nada y ser recompensados por ello. Se cargan de trabajo que parece importante pero requiere poco esfuerzo.
  • El ‘micromanager’ es un jefe impaciente que no respeta tus límites. Es posible que trabajase de lo mismo que tú ahora, por lo que supervisa hasta el más pequeño detalle.
  • El jefe descuidado (‘neglectful boss’) detesta no enterarse de las cosas. Vive continuamente nervioso por no ser capaz de gestionar a su equipo, lo que le hace controlar a sus trabajadores para reducir su ansiedad. A menudo les ocurre porque eran buenos trabajadores, pero no buenos jefes. 
  • Los manipuladores (‘gaslighters’) aíslan a sus víctimas y crean una realidad alternativa que sirve sus necesidades. Los amenazan con que su trabajo está en riesgo, o les dicen que los demás están en contra de ellos, y así se salen con la suya.
  • Los avasalladores (‘bulldozers’) son veteranos, tienen buenas conexiones y consiguen lo que quieren. Imponen sus decisiones e intimidan a sus superiores.

Una entrevista con la autora:

Y tú ¿qué piensas?

7 de cada 10 reuniones de trabajo no sirven para nada. ¿Qué hacer para resolverlo de verdad?

La revista de la escuela de negocios de la Universidad de Harvard ha abordado la utilidad de las reuniones de trabajo a partir de una encuesta realizada entre cientos de ejecutivos y trabajadores. Las conclusiones que alcanzó esta investigación son reveladoras:

  • Hasta el 70% de las reuniones serían prescindibles, en la medida en que generan muchos más problemas que soluciones.
  • El 65% de los directivos y empleados opinan que las reuniones les impiden completar tareas pendientes
  • Otro 71% definió tales citas como actos improductivos e ineficientes que «no sirven para nada»
  • Un 64% asoció estos encuentros con una menor posibilidad de pensar en profundidad sobre los retos que enfrenta su departamento o su empresa
La sangría de reunirse en el trabajo: cuándo es beneficioso y cuándo estás  perdiendo el tiempo

Estadísticas de la Oficina de Investigación Económica de Estados Unidos y de la división Workplace Insights de Microsoft han concluido que la pandemia ha contribuido a aumentar el número de reuniones, la cifra de participantes y la duración de los encuentros. De ahí la creciente atención que las escuelas de negocios están dedicando a este asunto, desde el convencimiento de que las reuniones de trabajo corren el peligro de volverse improductivas cuando se acumulan de forma excesiva, se celebran de manera poco expeditiva e incorporan a demasiados participantes.

Como siempre, los managers aparecen tanto como causa del problema y como solución. Las políticas formales e informales que establecen respecto a si, cuándo y cómo nos reunimos son la clave.

La revista Forbes ha informado de las conclusiones de dicho estudio, recogiendo el testimonio de diversos empresarios que han recogido el testigo e introducido modificaciones pensadas para reducir la incidencia negativa que pueden tener las reuniones. También en un artículo de HBR se analiza el tema y se proponen alternativas. Añado algunas ideas desde mi propia experiencia. Entre las posibles soluciones aportadas están:

Ayuntamiento de Madrid retirará el control horario obligatorio de taxímetros
  1. Reunionímetro: ¿Cuánto cuestan las reuniones? Se trata de cuantificar obligatoria y sistemáticamente el coste monetario de la reunión al final de la misma. Se puede calcular fácilmente el coste salarial medio horario en la empresa, multiplicar por las personas presentes y la duración, y se acaba la reunión preguntándonos si ha merecido la pena que la empresa gaste x mil euros. Con un cliente hicimos este cálculo para toda la organización, y la cifra era astronómica. Con mejorar sólo un 1% la duración de las reuniones ya se rentabilizaría un proyecto al respecto. Si se mejorara un 10 o 20%, serían muchos cientos de miles de ahorro para la empresa.
  2. La introducción de un límite de 20 minutos para reuniones operativas o de seguimiento que actúa como tope a la duración de estas citas, salvo reuniones muy específicas que requieran más tiempo (formaciones, resolución de temas complejos, etc.).
  3. La aplicación de una cifra máxima de reuniones diarias o semanales, siendo selectivo y riguroso con qué temas tratar en reuniones y cuáles otros tratar por otros medios como herramientas digitales para coordinar el trabajo en equipo, bases de datos compartidas, mails, llamadas ágiles, etc.
  4. Distribuir el trabajo y delegar: Parece un clásico, pero suele ser mucho más eficaz delegar partes del trabajo, trabajar individualmente y finalmente ponerlo en común, que hacer las cosas en «comandita».
  5. Acabar cada reunión revisando la lista de tareas que cada uno se lleva y cuáles son los siguientes pasos. Si alguien no se lleva nada concreto por hacer, probablemente ha estado perdiendo el tiempo.
  6. Establecer un horario sin reuniones, un tiempo de alta productividad para el trabajo individual, así como respetar las agendas ajenas, por ejemplo no convocando reuniones en horas ya comprometidas o fuera de horario
  7. La regla de realizar las reuniones de pie, evitando sentarse y generando así un incentivo para que las conversaciones sean más ágiles.
  8. Convocar sólo a quienes vayan a aportar o necesiten estar en la reunión por algún motivo concreto, y sólo el rato que lo necesiten.
  9. Votar al final de la reunión respecto a las habilidades de gestión de reuniones del organizador. Muchos managers pasan años haciendo reuniones horrorosas e improductivas sin ningún feedback.
  10. Dar formación sobre gestión de reuniones, seguida de shadow mentoring para verificar la correcta implantación de las buenas prácticas.
El 50% de las reuniones corporativas son reuniones simples - Gaceta del  Turismo

En este sentido, un estudio realizado por Benjamin Laker ha encontrado que, con una reducción del 40% en el número y tiempo dedicado a reuniones de trabajo, se pueden lograr mejoras del 78% en la autonomía, del 57% en la comunicación intraempresarial, 43% en la cooperación, un 32% de la cooperación entre trabajadores y departamentos, 71% en la productividad, un 52% en el grado de satisfacción en el trabajo y una caída del 43% en el nivel de estrés declarado por la plantilla.

fphdzxzxiaehhf1.jpeg

Fuentes:

https://www.libremercado.com/2022-04-05/reuniones-trabajo-improductivas-perdida-de-tiempo-empresa-6882979/

https://hbr.org/2022/03/dear-manager-youre-holding-too-many-meetings

50 sesgos cognitivos que pueden perjudicar la toma de decisiones (de otros, claro, no la tuya)

Aprovechando que estoy preparando un taller sobre toma de decisiones, en este blog encontré una buena infografía sobre sesgos cognitivos. Ya sabes, esos que tienen otros, nunca unos mismo, y que perjudican su buena toma de decisiones. 😉

Es un tema muy interesante que ya hemos tocado en el pasado, con algún esquema más completo al respecto, e incluso tenemos una inquietante conferencia «tu mente te engaña». Si quieres saber más:

Los sesgos cognitivos más frecuentes

Sesgos cognitivos (mapa completo)

Irracionalidad en la toma de decisiones, el día de la marmota y el Covid – Entrevista a Antonio Montero

Que no te manipulen: aprende Neuroeconomía

Influencias inconscientes que sabotean tus decisiones racionales

¿Tu cerebro te engaña?

Cambiar creencias irracionales (las de otros, por supuesto 😉