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Si tienes 40 y no te sientes feliz, al menos no eres el único

Inquietante (para los cuarentones-cincuentones) recopilación de estudios en los que preguntan por la satisfacción vital en relación con la edad. Parece que entre los 40 y los 50 la gente se siente menos feliz.

Los peores años de nuestra vida: nunca se es tan infeliz como en la crisis de los 40

La “crisis de los 40” no es un chascarrillo, es un hecho: la mayoría de los estudios coinciden en que la felicidad tiene forma de ‘U’. Somos felices durante la adolescencia y los veintitantos, pero a medida en que pasan los años, nos volvemos cada vez más miserables (mala traducción, en inglés significaría triste) hasta que en algún momento a finales de los 40 o principios de los 50 tocamos fondo. Una vez ahí, todo tiende a mejorar. Lo último que se pierde es la esperanza.

No sabemos muy bien por quéHay algunas teorías que señalan que esa edad en que las personas se encuentran en la cima de sus carreras (con los compromisos laborales que conlleva) y las cargas familiares se vuelven más y más pesadas.

Yo añadiría que es el momento en que tomas perspectiva, te das cuenta de la diferencia respecto a las expectativas y proyectos de la juventud, y en muchos casos te replanteas la vida, tus relaciones, incluso tu identidad, antes de que sea demasiado tarde para cambiar de rumbo. Oportuna reflexión para un principio de año 2018, que esperamos sea excelente para todos los lectores del blog.

Aquí el artículo completo.

¿Somos seres económicos racionales?

Algunos sorprendentes experimentos e ideas sobre la racionalidad limitada humana, basadas en la obra del premio Nobel Richard Thaler.

Y otra entrevista a su compañero Daniel Kahneman, también premio Nobel, que merece la pena.

Algunas ideas (fuente wikipedia):

  • “La economía tradicional no es incorrecta, pero se puede mejorar”: Los modelos tradicionales suponen que siempre tomamos la decisión mejor para nosotros, teniendo en cuenta las circunstancias y que lo único que nos hace felices es nuestro propio interés, que no tenemos problemas de autocontrol o que nuestras creencias y opiniones no están sesgadas.
  • “Supuesto de optimización plausible“: Ya que hay tareas que nos resultan más difíciles que otras, es decir, en las que cometemos más errores, y que hay personas más inteligentes que otras, es decir, que cometen menos errores que otros, si vamos a hacer prescripciones de política económica debemos antes enriquecer el modelo y entender que las fricciones existen.
  • “¿Qué puede ser la economía sino una ciencia sobre el comportamiento?”: La economía estudia comportamiento de los individuos cuando toman decisiones económicas. El problema surge cuando nuestros modelos no son todo lo realistas que debieran. Los seres humanos cometemos “errores” sistemáticos y queremos entender de dónde vienen y a qué llevan.
  • “No es un aspecto secundario de la teoría económica”: No es cierto que aunque las motivaciones de los modelos económicos sean simplificaciones, al final los sujetos se comportan “como si” esos modelos fueran ciertos. En la mayor parte de las situaciones no nos comportamos como predicen los modelos. Resulta que precisamente aquellas decisiones más difíciles, comprar una casa, contraer matrimonio, elegir una profesión…. son aquellas que decidimos pocas veces y sobre las que es difícil aprender por propia experiencia.
  • Los mercados no son perfectos“: Los modelos económicos tradicionales postulan que 1) “nada es gratis”, que quiere decir que no se puede “vencer” al mercado y por tanto poder beneficiarse del arbitraje y que 2) los precios de los activos son igual a su valor intrínseco, es decir, que realmente no existen las burbujas. La realidad nos muestra los amplios márgenes de intermediación de los que se benefician los agentes que operan en el mercado mejor informados y posicionados. Por otro lado la recurrente formación de burbujas en los mercados y sus periódicos estallidos refutan la teoría del valor tradicional.
  • “Sesgo del presente”: Tendemos a darle más peso al presente en nuestras decisiones y terminamos cometiendo errores. Preferimos comprar algo que nos satisfaga hoy frente a una ganancia futura. Estas preferencias pueden hacer que tomemos decisiones poco consistentes o irracionales.8
  • Demasiados factores supuestamente irrelevantes“: Según la economía tradicional, los llamados “costes sumergidos” (los derivados de decisiones erróneas pasadas que no podemos recuperar) no deberían afectar nuestras decisiones de inversión presentes, ni la forma de presentar un problema (“framing”) debería cambiar nuestra elección porque nos dieran una opción u otra por defecto. Sin embargo está demostrado que muchos inversores siguen invirtiendo en algo, no porque crean que vaya a rendirles más en el futuro, sino porque con lo que ya han invertido en el pasado es difícil asumir que se trata de dinero perdido. Igualmente las decisiones por defecto, como en el caso de la donación de órganos, influyen grandemente en los resultados globales efectivos de las mismas.
  • Hacia las políticas basadas en la evidencia…y la teoría basada en la evidencia“: Tomar medidas políticas sin tener evidencia empírica sobre si van a funcionar es una temeridad. Por ello el uso de experimentos de campo a pequeña escala sirve para diseñar y mejorar dichas medidas. Thaler cree que el problema viene de que usamos la teoría para dos funciones distintas: 1) encontrar  la mejor manera de resolver un problema y 2) describir cómo la gente resuelve los problemas. Desgraciadamente, dado que nos parecemos más a Homer Simpson que al consumidor tipo de la teoría tradicional, ambas funciones son distintas. En los últimos 20 años se han multiplicado las teorías económicas que incorporan aspectos psicológicos más realistas (la teoría “prospectiva”, modelos de decisión intertemporal con sesgos, modelos de preferencias sociales, de puntos de referencia, de racionalidad limitada…), y poco a poco se van incorporando a todos los campos como algo estándar.
  • “Orígenes de la Economía conductual”: Thaler recurre a algunos de los “padres” de la Economía cuando busca las raíces de la Economía del Comportamiento. Por ejemplo, cita el “otro” libro de Adam Smith, “La Teoría de los Sentimientos Morales” como la base sobre la que luego  se han construido modelos sobre exceso de confianza (“overconfidence”), aversión a la pérdida (“loss aversion”) o los problemas de autocontrol. Igualmente, nombra a John Maynard Keynes como el primero en introducir aspectos psicológicos en el campo de las finanzas (“Behavioral Fiance”) y reivindica a Vilfredo Pareto por su convicción en que los fundamentos de la Economía han de estar basados en la Psicología

Y para terminar, un resumen de las principales ideas de “pensar rápido, pensar despacio”.

Compromiso y liderazgo

Ese es el problema de un lider. Un lider no quiere que la gente trabaje, quiere que la gente quiera trabajar. Esa es la diferencia entre un manager que pone palazos y zanahorias, y un lider, que evoca el compromiso interno de la gente porque quieren. Es mil veces más difícil. Por eso el liderazgo es tan importante.

Otra perla de mi admirado Fredy Kofman.

Compromiso y liderazgo

Aprende desde la perspectiva de un líder, como inspirar y provocar el compromiso interno de tu equipo: http://bit.ly/CBC-CBC

Posted by Conscious Business Center on Friday, October 27, 2017

Conferencia sobre el miedo

Hace poco colaboré con Holistic Sapiens en una conferencia sobre uno de mis temas favoritos: ¡EL MIEDO!

No voy a hablar bien del contenido ni del conferenciante, por motivos obvios 😉 Espero que os guste. Feedback bienvenido.

También se puede ver en Mindalia.

¿Fracasas o haces el burro?

Experience is what you get when you don’t get what you want” – Dan Stanford

En la escuela primero te enseñan lecciones y luego te ponen a prueba. En la vida te ponen pruebas que te enseñan lecciones.” – Tom Bodett

Todos fracasamos. La gran mayoría persistimos en el error sin reconocerlo. Tal vez tras mucho insistir y frustrarnos evitamos la situación. Algunos sin embargo lo consiguen convertir en aprendizaje. Este sorprendente video (muy burro) demuestra esta idea.

Pero hay algo peor que el fracaso: el éxito difícil.

Me refiero a la cantidad de personas y empresas que consiguen sus resultados con gran esfuerzo o sacrificio, y eso lleva al desgaste personal, el conformismo, la inercia, y el pensamiento grupal. ¿Cuántas veces “apagamos fuegos” en vez de pararnos a pensar y resolver las raices de un problema?

Es raro (e impopular) que alguien se replantee cómo hacemos las cosas y si habría formas mejores o más fáciles. Veamos otro ejemplo por este burro, mucho más inteligente que la mayoría de nosotros.

Hace tiempo me dí cuenta de que si algo te resulta demasiado difícil, párate y busca otra forma de hacerlo.

Algunos obstáculos por los que no lo hacemos:

  • El ego o el orgullo
  • Las prisas (o nuestra sensación de stress y falta de recursos)
  • La pereza que da pensar y la falta de flexibilidad cognitiva
  • La inseguridad y falta de autoconfianza
  • La presión grupal y nuestra necesidad de conformar

Aprovecho para recomendar la lectura de este artículo sobre el fracaso y cómo aprovecharlo. Quitando la evidente autopublicidad, hay muchas reflexiones interesantes. Algunos extractos:

11 estrategias para superar el fracaso:Image result for citas fracaso kipling

  • Prepárate para fracasar y para aceptar sus consecuencias
  • No temas al fracaso pero prepárate para prevenirlo
  • Aprende de tus fracasos pero no los idealices 
  • Anímate a asumir riesgos aceptables y a perseverar
  • Desconfía de los consejos que enaltecen el fracaso
  • Se aprende de superar el fracaso, no de fracasar
  • Aprende de las críticas a tus “fracasos”
  • Para evitar el fracaso profesional no sobreestimes el éxito
  • Los fracasos curten y los logros guían
  • Para conseguir logros importantes, alcanza logros previos suficientes

Algunas citas interesantes:Image result for citas jordan

  • El hombre es el único animal que tras haber tropezado dos veces con la misma piedra, se vuelve y le da una patada.- Moncho Alpuente
  • Más vale fracasar que vivir frustrado
  • Cuando tengo que elegir entre dos males, siempre prefiero aquel que no he probado. Mae West
  • Fallas el 100% de los tiros que no intentas. (Wayne Gretzky, jugador de hockey sobre hielo)
  • El éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse. (Winston Churchill)
  • La diferencia entre un depredador y una presa es que el primero se puede permitir un fallo
  • Sólo hay algo más doloroso que aprender de la experiencia: no aprender de la experiencia
  • Equivocarse es bueno solo vale como frase hecha de consultor. Para todo lo demás, es mejor intentar anticiparse al error y aprender de los errores ajenos.
  • Del fracaso es más difícil aprender u obtener conclusiones cuanto más complejo es el escenario en que se produceImage result for citas fracaso
  • El fracaso está fuera y la derrota está dentro
  • Las personas pueden aprender de sus errores si no están ocupados negándolos

Cambiar creencias irracionales (las de otros, por supuesto ;-)

Las ideas y creencias son como virus. Se contagian entre personas, se instalan en nosotros, engañan a nuestro sistema inmunitario y generan sus propias defensas y blindajes para hacerse inexpugnables. A prueba de hechos y de intentos ajenos para cuestionarlas, de hecho muchas veces reforzadas por esos intentos.

Como coach, tengo un interés especial en la psicología de la creencia, ya que es la manera más profunda (y difícil) de cambiar (a uno mismo y a otros).

Reprogramar con el cliente sus creencias (autoimagen, creencias limitantes, ser vs. deber ser, diálogos interiores, modelos de relación aprendidos en la infancia, etc.) es uno de nuestros mayores retos.

Por eso recomiendo este interesante artículo de Marc Lorch en El País sobre cómo las personas adquirimos ciertas creencias (no necesariamente racionales) y sobre todo cómo las defendemos contra cualquier intento externo de cambiarlas. Algunas ideas:

  • Los hechos y los argumentos racionales no son muy eficaces a la hora de alterar las creencias de la gente. Especialmente si son enunciados por alguien que no nos ha provocado previamente emociones positivas.

  • Las personas tendemos a reconocer patrones y causalidad incluso donde no hay (por ejemplo las constelaciones de estrellas, las formas de animales en las nubes, la relación entre vacunas y autismo, comprar lotería donde ya ha tocado, etc.). Esto es un sesgo cognitivo y tiene que ver con nuestra necesidad de encontrar sentido a un mundo incomprensible y caótico.

  • Somos animales sociales, y es mucho más importante (desde un punto de vista evolutivo) nuestra posición en la sociedad que estar en lo cierto. En consecuencia, comparamos constantemente nuestras acciones y nuestras creencias con las de nuestros semejantes, y luego las cambiamos para que se ajusten a ellas. Esto significa que si nuestro grupo social cree algo, es más probable que sigamos al rebaño.
  •  El sesgo de confirmación, o la tendencia por la cual la gente busca y se cree los datos que apoyan su punto de vista, mientras que descarta los que no lo hacen. Todos lo sufrimos. Basta con que piense en la última vez que escuchó o vio un debate en la radio o en la televisión ¿Hasta qué punto le pareció convincente el argumento que iba en contra de su visión de las cosas en comparación con el que coincidía con ella?

Si quieres saber más, tenemos una conferencia “SorprendenteMente (o cómo tu mente te engaña)” en la que descubrimos y experimentamos en primera persona algunos de estos sesgos perceptivos, cognitivos, emocionales y sociales.

También hemos publicado diversos posts, por ejemplo éste sobre nuestros sesgos cognitivos más frecuentes o cómo perjudican nuestra toma de decisiones.

Para quien esté muy interesado, vuelvo a publicar una amplia y espectacular clasificación de sesgos.

Además, para pasar un rato entretenido y estimulante, recomiendo la película “Origen” o “Inception” sobre un ladrón / implantador de ideas mediante los sueños de otras personas. Es espectacular, enrevesada, onírica, sorprendente…

El experimento con niños y malvaviscos y las empresas Gollum

Recientemente recordé en psicopedia.net (Gracias Carlos por compartir) uno de los experimentos más famosos en psicología es el “Test de los malvaviscos”, realizado a principios de los 70 por Walter Mischell en la Universidad de Stanford, y querría hacer una reflexión del mismo aplicado a las empresas.

El experimento clásico de los malvaviscos

Resultado de imagen de experimento marshmallows(A continuación descripción del mismo para quien no lo conozca y una buena presentación del mismo por Joachim de Posada)

Durante varias sesiones Mischell reclutó un total de casi 600 niños de 4 a 6 años a quienes les sentaba frente a una mesa en una habitación vacía, les ofrecía un malvavisco (dulce que comúnmente llamamos “nube”), les decía que él se iba y regresaría en 15 minutos, y que si al volver no se habían comido el malvavisco, les daría otro y podrían comerse dos.

En realidad Mischell estaba poniendo a prueba la capacidad de autocontrol de los niños. Algunos se comían el malvavisco inmediatamente, otros se contenían varios segundos, otros minutos, y algunos evitaban comérselo para poder doblar el beneficio.

Se hicieron muchas variaciones del experimento, pero lo más destacable es que más de 20 años más tarde, Mischell realizó un seguimiento de los participantes en su estudio, y observó una correlación muy curiosa: quienes se habían contenido eran más exitosos en diferentes aspectos de su vida profesional y personal.


Esto se interpretó como una evidencia de que el autocontrol era una capacidad intrínseca y muy sólida en la personalidad individual, y que conllevaba a mejores resultados durante la vida.

El nuevo experimento introduciendo factores ambientales

Pero 4 décadas más tarde, una pequeña modificación en el experimento de los malvaviscos sugiere que hay otros factores importantes a tener en cuenta. Según el nuevo experimento realizado por investigadores de la University of Roschester, ligeras variaciones en el entorno de los alumnos o en su estado cognitivo influyen mucho más que los predeterminantes innatos sobre autocontrol a la hora de decidir si contenerse ante el malvavisco o no.

(Descripción del nuevo experimento)

La modificación fue la siguiente: teniendo a cada niño sentado en la mesa, antes de mencionar los malvaviscos les ofrecían dibujar con unos rotuladores, pero diciéndoles que si esperaban un par de minutos, les iban a traer rotuladores y lápices mucho más bonitos.

La mayoría esperaba, y en algunos casos el investigador llegaba con un enorme conjunto de rotuladores, mientras que en otros regresaba diciéndoles “lo siento pero no los he encontrado, puedes dibujar igual con estos que ya tenías”. Lo que estaban haciendo los investigadores de la University of Roschester era inducir sutilmente cierta inseguridad en un grupo de niños, y plena confianza en otros. 

A continuación repitieron el experimento clásico de los malvaviscos, y los resultados fueron espectaculares: el tiempo de espera de los que tenían confianza era muchísimo mayor que los inseguros, y también se contenían en mayor proporción hasta conseguir el segundo malvavisco.

La interpretación de los resultados fue la siguiente: el estado cognitivo y las expectativas del momento influyen de manera decisiva en las decisiones que se toman. Es decir, el ambiente afecta mucho más que la personalidad a la capacidad de autocontrol.

Reflexión sobre las empresas “Gollum”

Si hiciéramos este experimento no con niños, sino con empresas o con sus directivos, ¿qué pasaría? En mi humilde opinón, me temo que se comerían el caramelo. ¡Mi tesoro!Resultado de imagen de gollum tesoro

Por ejemplo, recientemente hablaba con un cliente, que me contaba que el nuevo CEO de su empresa tiene un objetivo muy ambicioso respecto al EBITDA para los próximos años. Y está actuando de forma coherente: disminución de todo tipo de inversión no urgente en máquinas o prevención de riesgos, despido más o menos encubierto de cualquier persona no imprescindible y presión brutal a los demás, desaparición de los programas de desarrollo de personas que no sean técnicas de ventas, disminución de los estándares de calidad, renegociación leonina con proveedores, etc.

¿Cuál será el resultado? Se hinchará el EBITDA y la empresa saldrá bien en números. El nuevo CEO cobrará su variable antes de irse a otra empresa y los actuales dueños podrán vender la empresa por más de lo que vale. Por otra parte los clientes, proveedores y empleados se irán o aportarán lo mínimo posible, y la viabilidad a largo plazo quedará comprometida.

(Si lo hiciéran los políticos supongo que se comerían 30 malvaviscos, dejando 29 a deber para el siguiente que venga, pero ese es otro tema. 😉

Lo que quiero decir es que en las empresas suele primar el cortoplacismo y falta autocontrol en todos los sentidos. Si se pueden sacar los objetivos del mes o del año, aunque sea a costa de otro departamento, del cliente, del futuro, o de lo que sea, se sacan, salvo honrosas excepciones. Hay varios factores que me hacen ser pesimista:

  • La propia dificultad humana para el autocontrol y para pensar a largo plazo
  • La incoherencia entre objetivos y estrategias ambiciosas y la escasez de medios
  • El sesgo tan humano que consiste en querer algo bueno pero no pagar su precio
  • Los sistemas de incentivos, que suelen fomentar la consecución de objetivos locales, cuantitativos, facilmente medibles y a corto plazo
  • La cultura de la urgencia y vivir apagando fuegos, tan nuestra y tan peligrosa

De igual forma que los niños del experimento ¿quizás en las empresas deberíamos preocuparnos menos por los objetivos a corto plazo y empezar a pensar más en hacer bien las cosas correctas para tener éxito colectivo a largo plazo?

Resultado de imagen de sembrarPor otra parte, desde el punto de vista del liderazgo de cada uno de nosotros ¿qué ejemplo doy? ¿estoy influyendo a mi equipo para que actúen con autocontrol, esperanza, confianza y visión amplia? ¿o fomento el cortoplacismo, el miedo y la desconfianza que llevan a la gente a tratar de sobrevivir ese día, a costa del futuro?